Minuto a Minuto

Nacional Rechazan amparo al vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna
Un juez resolvió que "la justicia de la Unión no ampara ni protege" al vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, señalado de huachicol fiscal
Deportes Cristiano Ronaldo, el primer jugador en marcar en 6 Mundiales
Los dos tantos de Cristiano Ronaldo ante Uzbekistán le permitieron establecer un nuevo récord en Copas del Mundo
mundial 2026 ¿Qué líneas del Metro CDMX cerrarán a la 1 am por el juego Chequia vs México?
El Metro de la CDMX confirmó las líneas que ampliarán su servicio por el juego entre República Checa vs México
Deportes Él es Joaquín Bruno, el periodista que protagonizó un viral festejo junto a Messi frente a Austria
Joaquín Bruno es el periodista con el que festejó Lionel Messi su segundo gol ante Austria en el Mundial 2026
Internacional ONU advierte crisis global energética y climática; urge a países a actuar
La ONU advierte "una doble crisis": energética, por los conflictos en Ucrania y Medio Oriente, y ambiental, con fenómenos climáticos extremos
“Ya no se cree en el amor”, afirma experto de la UNAM
Ricardo Trujillo Correa, académico de la Facultad de Psicología, afirmó que la gente no se une “hasta que la muerte los separe”, sino hasta que las redes sociales lo hagan. Foto de Unsplash

En la actualidad se vive una estructura de individualismo, en la que no caben las relaciones a largo plazo, sino las superfluas e inmediatistas, por lo que “ya no se cree en el amor”, afirmó Ricardo Trujillo Correa, académico de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM

La gente no se une “hasta que la muerte los separe”, sino hasta que las redes sociales lo hagan, y en lugar de involucrarnos con otra persona preferimos una relación que sea epítome de nuestro propio placer, por lo tanto narcisista y sin alteridad”, dijo Trujillo Correa. 

En ocasión del Día del Amor que se celebra este 14 de febrero, Trujillo Correa señaló que las diferentes generaciones establecen un sello particular a las relaciones interpersonales, definen cómo debe ser el amor, y la sociedad se adecúa. 

Las redes sociales, se han convertido en el altar de uno mismo; no caben las colectividades ni los actos sociales, más que como una simulación: “mientras yo esté bien, lo demás no importa”, expuso el universitario. 

Este tipo de relaciones interpersonales no es nuevo, ni exclusivo de los millennials, es la sociedad la que se ha ‘hecho adolescente’, pero en los jóvenes es más evidente lo que construimos durante la era moderna debido a la tecnología.

Hasta que las redes los separen

En la cultura occidental las historias terminan cuando las parejas se unen y viven felices para siempre, pero “no hay narrativa del amor feliz, sino del amor amenazado y condenado por la propia vida, situación que se refleja en historias clásicas como Romeo y Julieta, Tristán e Isolda o en representaciones cinematográficas como Casablanca, Titanic o Bajo la misma estrella”, comentó.

Amar es tirarse al abismo con una sonrisa, un acto de fe contracultural; nuestra sociedad de la información e inmediatez es su veneno, porque se huye de cualquier profundidad y contemplación.

“Por eso el amor es misterioso, porque puedes pasar el resto de tu vida buscando en sus ojos lo que te convoca una y otra vez. Lo más importante es entender que, como la vida misma, es un acto angustiante, que implica un compromiso, tiempo, estética y ser”.

Feliz, infeliz

“Nuestra sociedad busca una vacuna contra la angustia, se hace todo lo posible para evitarla, por ello existen relaciones inmediatas, superfluas y sin compromiso emocional: te enchufas y desenchufas sin dolor ni tragedia”.

El amor en sí es trágico, pues conlleva exponer nuestras propias faltas ante otra persona, y eso es comprometedor porque implica dejar el narcisismo, pero es justo cuando los que pierden aciertan, el ser carente es la única posibilidad de ser amado y amante.

Finalmente, a manera de reflexión el especialista citó al filósofo Friedrich Nietzsche, quien decía que la vida es un acto trágico y como tal se debe asumir que todos moriremos; entonces, “ante la más grande de las soledades y de las tragedias, valdría la pena intentar amar”.

Con información de López-Dóriga Digital