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Increíble oír decir a un presidente de la República y al mayor empresario del país, Carlos Slim, que el crecimiento económico no importa.

Lo importante, dice el presidente, es el desarrollo, no el crecimiento. El crecimiento no importa mucho “este año”, precisa Slim, porque están puestas las condiciones y hay proyectos y recursos suficientes para crecer en los siguientes.

El empresario y el Presidente dicen cosas parecidas pero muy distintas, creo yo.

El Presidente piensa que lo importante es distribuir la riqueza, no crearla. El empresario dice que hay proyectos y dinero suficientes para crear riqueza en los años que vienen, porque este, 2019, ya palmó.

Entre lo que dice el Presidente y lo que dice el empresario hay un aparente acuerdo, pero hay una diferencia de fondo.

El Presidente cree que el crecimiento no es importante si no hay mejor distribución de la riqueza y dice más: que en su gobierno hay ya mejor distribución de la riqueza aunque el crecimiento sea cero. Su argumento es una forma de atenuar la realidad, si no es que de negarla.

Slim coincide en que el crecimiento no es importante este año porque lo habrá en los años siguientes si se aprovechan las oportunidades y se hacen las cosas bien. Por ejemplo: destrabar los gasoductos.

Le han llovido críticas a Slim y a otros empresarios, como Carlos Salazar y Antonio del Valle, por haber mantenido el diálogo con un presidente que los ha tratado mal en público.

Creo por el contrario, como se desprende de la solución dada a los gasoductos, que le han hecho un bien al país con ese esfuerzo. Ojalá que hayan también sentado un precedente de entendimiento con un gobierno que tiende a confundir negocios con privilegios.

Si pueden mantenerse como interlocutores persuasivos e introducir en el gobierno los proyectos de creación de riqueza de los que tan ostensiblemente carece, podríamos esperar años menos complicados económicamente de lo que esperamos hoy.

Podríamos esperar también un gobierno mejor equipado para avanzar en sus propósitos redistributivos, los cuales también habría que revisar, pues dar dinero en efectivo no basta para redistribuir la riqueza. Hace falta también crear empleos y tener bienes públicos fundamentales bien financiados: infraestructura, educación, salud, seguridad. Todo lo cual realmente es imposible sin crecimiento.