Minuto a Minuto

Internacional Radar Latam 360 presenta las 8 noticias para estar bien informado hoy 24 de febrero
Estas son las cinco principales noticias de América Latina y las tres claves internacionales a las que Radar Latam 360 recomienda poner atención
Nacional Hay todas las garantías de seguridad para el Mundial 2026: Sheinbaum
La presidenta Sheinbaum dejó en claro que hay todas las garantías de seguridad para organizar el Mundial 2026 en México
Nacional Diputado Sergio Torres recibe el alta hospitalaria tras sufrir atentado en Culiacán
Primeros informes señalan que el diputado Sergio Torres, dirigente de MC en Sinaloa, deberá tomar rehabilitación física
Nacional Sheinbaum pospone un día la presentación de su reforma electoral
La presidenta Sheinbaum informó que será hasta el miércoles 25 de febrero de 2026 que presente su reforma electoral
Internacional EE.UU. advierte a cárteles mexicanos de “graves consecuencias” si hieren a sus ciudadanos
"Los cárteles mexicanos saben que no pueden tocar ni a un solo estadounidense", dijo al vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt
#LaPeorMamá. Mami ya no quiero ir a la escuela.
Foto de Archivo

¿Qué respondes cuando tu hijo o hija te dice que no quiere ir a la escuela?

En general las respuestas son:

Tienes que ir; no es opcional; ¿por qué, si la escuela es padrísima?; si no vas, no vas a aprender; y un largo etcétera explicándoles por qué no es opción no ir a la escuela.

A lo largo de la maternidad he aprendido a evitar ese tipo de preguntas o respuestas y el día que mi hija me dio que ya no quería ir a la escuela mejor le dije:

“Te entiendo, a veces yo tampoco quería ir a la escuela. Es más, a veces no quería ir al trabajo o hay días en que me da flojerita trabajar en la casa y hacer la comida o lavar”.

“¿Quieres que te diga por qué no quiero ir?”

“Claro, ¿tú me quieres decir?”

Y tómala que se me va como gorda en tobogán.

“Es que mira, hoy que llegué estaban M y N y les dije “hola, buenos días” y me dijeron “hola, buenos días” (léase en tono de arremedo y burla). Luego, cuando estábamos en clase yo ya había terminado y les pregunté “¿ya terminaron?” Y me dijeron “¿ya terminaron?” (Mismo tono) Cuando estábamos en recreo les dije “¿puedo jugar con ustedes?” Y me dijeron “¿puedo jugar con ustedes?” (Si, igual tono). Y así mamá, todo lo que les decía lo repetían burlándose. Y a mí eso no me gusta. No me gusta que me molesten”.

“Oye y ¿ya les dijiste que no te gusta que te arremeden?”

“Sí mamá. Muchas veces. Y es que yo quiero jugar con ellas y ellas no me hacen caso. Creo que ya no quieren ser mis amigas y eso me duele. Por eso ya no me gusta la escuela”.

Yo pensé ‘Ufff tienen 6 años, lo que me espera a los 15’.

“Oye y ¿qué crees que puedas hacer?” (Con unas ganas enormes de decirle no les hagas caso).

“No sé”.

“Bueno, pues hay que pensar opciones. Puedes hablar con ellas, hacerles una carta, buscar jugar con alguien más. No sé. Piensa qué puedes hacer”.

“Pues es que creo que lo mejor es no hacerles caso para que así no lo repitan. Como tú les dices a tus alumnas. (Aplauso para la chamaca que ya sabe usar las herramientas de los cursos que da su mamá) Pero igual y si las ignoro me acusen con la miss”.

“Bueno puede ser. Pero igual y eso te da la oportunidad de decirles de nuevo que no te gusta lo que te dicen y por eso las ignoras”.

“No sé. Voy a seguir pensando mis opciones”.

Después de esa plática nos sentamos a cenar y ya cuando la acosté para dormir me dijo:

“Ya decidí. Definitivamente no les voy a hacer caso”.

El hermano, después de preguntarle por la situación que desconocía le dijo:

“Es una buena decisión, si no les haces caso se aburren y dejan de hacerlo”.

Empoderada y decidida se fue a dormir y, al otro día, a la escuela.

A la hora de recogerlos en la escuela mi hijo le preguntó.

“¿Qué pasó con M y N?”.

“Ah pues hice lo que les dije. No les hice caso. Y me fueron a acusar con la miss”.

“Y ¿qué pasó?”.

“Pues la miss me preguntó por qué las ignoraba y yo le conté que me habían estado molestando y que decidí mejor no hacerles caso. Y ellas dijeron que no era cierto, pero sí era cierto”.

“¿Y entonces?”.

“Pues la miss nos dijo que ella nos creía a las tres y que si ellas me estaban molestando no estaba bien y que si yo las estaba ignorando por eso lo entendía pero que si lo hacía nada más porque sí pues tampoco estaba bien. (Aplauso para la maestra que no tomó partido porque no tenía idea de lo que había pasado) Yo les dije que las quiero mucho y que quiero ser su amiga. Y ya somos amigas otra vez”.

El hermano mayor, como protector amoroso que es, le dijo:

“Muy bien. Resolviste tu problema solita. Te felicito hermana”.

Problemas siempre tendrán y todos son una forma de aprender. Hoy soy mamá pavorreal.

Gracias por leer

#LaPeorMamá