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Guerrero peligroso para ejercer el sacerdocio
Foto de Internet

La violencia en Guerrero es un tema muy fresco en México, sobre todo porque los padres de los normalistas y varios sectores de la sociedad no han dejado que muera el tema, saliendo a las calles día con día exigiendo justicia.

Pues ahora con el asesinato del sacerdote Gregorio López Gorostieta, se pintó una raya más al tigre, después de que la Conferencia del Episcopado Mexicano lanzara un “¡Basta ya!” contra las amenazas, las extorsiones, secuestros y homicidios que sufre el gremio.

“Exigimos a las autoridades el esclarecimiento de éste y de los demás crímenes que han provocado dolor en tantos hogares de nuestra patria, y que se castigue conforme a derecho a los culpables”, exigieron los religiosos.

Lamentablemente esto no ha sido un caso aislado, pues ya han habido más homicidios, secuestros, extorsiones y amenazas de muerte que han recibido los clérigos en Guerrero, de acuerdo al CEM. El proceso es retener al sacerdote y posteriormente tirarlo en un paraje desolado.

El pasado 21 de septiembre fue retenido el sacerdote José Ascensión Acuña Osorio, cuyo cuerpo apareció flotando en el río Balsas tres días después. Los forenses afirman que murió por ahogamiento, además de presentar signos de tortura.

El misionero John Ssenyado, de origen ugandés, trabajaba con los campesinos de Chilpancingo y Chilapa para defender sus tierras. Sin embargo, un comando armado lo secuestró el 30 de abril de este año, para encontrar su cuerpo tiempo después.

Por último, uno de los casos más sonados hasta en el Vaticano, fue el asesinato del sacerdote Habacuc Hernández Benítez y dos seminaristas en el municipio Arcelia; multihomicidio que conmovió hasta a Benedicto XVI, quien se preocupó por la inseguridad del sacerdocio en México.

Con información de Proceso