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El canciller Juan Ramón de la Fuente recibió al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en Quintana Roo
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Recuerdo un viejo chiste. A una chica de moral relajada le dicen “el saludo”. Porque el saludo no se le niega a nadie. Advertí que el chiste era viejo, de los tiempos en que no existía lo políticamente correcto. Hice esta advertencia porque ya no sé si hoy en día el chiste sea calificado como misógino; cosa que no creo, pero por si las dudas.

El chiste me sirve para introducir el tema y fijar una posición al respecto. El miércoles de la semana pasada, el periódico El Universal publicó, palabras más, palabras menos, que personas del equipo de Joe Biden, el candidato que obtuvo el mayor número de votos populares y del Colegio Electoral, es decir el candidato virtualmente ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, se comunicaron con la embajada mexicana para convenir una llamada telefónica con el presidente López Obrador. El objetivo de la llamada, obviamente, era el que nuestro presidente felicitara a Biden por su triunfo electoral, como, a esas alturas, ya lo habían hecho muchos mandatarios de diversos países.

A pesar de que el canciller Marcelo Ebrard; el secretario de Hacienda, Arturo Herrera; el jefe de asesores de la Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas Batel; el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero; y la embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena; le pidieron que felicitara al demócrata ganador de la elección, López Obrador que es como Gabino Barrera –no entiende razones–,  estimó que no era oportuno felicitar a Biden hasta que su triunfo sea considerado oficial, esgrimiendo para ello la Constitución mexicana que en el artículo 89, fracción X, establece que en la conducción de la política exterior el titular del Poder Ejecutivo “observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención;” etcétera, etc.

Tocó a la embajadora Bárcena sacar las castañas del fuego con la mano del gato (lugar común que hoy utilizo porque hace un frío navideño pero que jamás he entendido). “México considera que emitir opiniones, comentarios o posiciones respecto a procesos internos puede ser considerado como intervencionista”, expresó doña Martha. Agregó: “México está listo para trabajar con el futuro gobierno de Estados Unidos de manera constructiva, con base a los lazos de amistad y buena vecindad que unen a las dos naciones”.

En una nota escrita en inglés y español, emitida por la embajada de México en Washington y por la embajadora en Twitter, expresó que la posición del gobierno mexicano es de respeto al sistema político estadounidense. “A sus instituciones y a los partidos Demócrata y Republicano, así como al presidente Donald Trump y al presunto presidente Joseph Biden”. El calificativo presunto no cayó bien entre los partidarios de Biden. Presunto que en español es sinónimo de supuesto y que en inglés se escribe prospective y puede interpretarse como probable, adjetivo que indica que existen razones para creer que algo es viable pero que aún no está confirmado.

Estos dimes y diretes, alegatos y disquisiciones se hubieran evitado con un saludo –que a nadie se le niega– y hasta con una explicación del porqué no podía felicitarlo públicamente, de AMLO hacia el político demócrata con acrónimo de whisky: JB.

A no ser que el silencio del tabasqueño se deba a que está comprometido con Trump que en los dos meses que le restan de gobierno es capaz de agandallarse como acostumbra o puede ayudar al gobierno de la 4T, con algún favor especial, por ejemplo, exonerando de toda culpa y regresando a México al general Salvador Cienfuegos. ¿Será?

Memes de la pandemia

– Roberto, hueles a alcohol. ¡Ya volviste a tomar!

– No mi amor. Es un rebrote.

Por primera vez en 40 años no voy a participar en el Maratón de la Ciudad de México por causa de la pandemia. Las otras 39 veces fue por hueva.