Minuto a Minuto

Nacional Inauguran el primer Festival de las Flores en la Ciudad de México
El primer Festival de las Flores contará con talleres de gastronomía con flores comestibles, venta de plantas y conciertos
Entretenimiento La directora de ‘K-pop Demon Hunters’, ganadora del Óscar, vive el regreso de BTS en Seúl
Maggie Kang dijo que su canción favorita del nuevo álbum de BTS es ‘Body to Body’, que abre el disco e incorpora un fragmento de ‘Arirang’
Entretenimiento Muere Nicholas Brendon, actor de ‘Buffy cazavampiros’
Murió el actor estadounidense Nicholas Brendon, conocido por interpretar a Xander Harris en la popular serie 'Buffy cazavampiros'
Ciencia y Tecnología Los medicamentos para bajar de peso: ¿son “trampa”?
La literatura médica actual recomienda evitar la interrupción abrupta del tratamiento. Se deben considerar estrategias de transición o mantenimiento para minimizar el rebote
Internacional Irán denuncia un ataque estadounidense-israelí contra instalación nuclear de Natanz
Tras evaluaciones técnicas y especializadas en el complejo de Natanz, no se detectó liberación de materiales radiactivos

Aunque el presidente López Obrador lo considere “uno de los mejores historiadores de México” y deplore su caída en desgracia, lo menos que debe reconocer es que su ex director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, Pedro Salmerón, tiene un serio problema con el conocimiento, el estudio y la interpretación de sucesos memorables. Pero sobre todo con el uso de los adjetivos, como lo demostró en su imprudente y bochornoso elogio a la violencia, al propalar (en la cuenta oficial de Facebook del organismo), usando como pretexto el 46 aniversario del homicidio, que el empresario más importante de Nuevo León y más influyente de México, Eugenio Garza Sada, fue asesinado por “un comando de valientes jóvenes de la Liga Comunista 23 de Septiembre…”.

Según escribió en su columna Hoy en la historia (prometió que “en breve se incorporará como sección en la página www.inehrm.gob.mx”, lo cual ya no podrá cumplir), aquel suceso “fue resultado de la profunda división que experimentó la sociedad mexicana desde los años sesenta. Muchos jóvenes que veían canceladas las posibilidades de participación y transformación pacífica de un sistema político vertical y autoritario, buscaron cambiar las cosas por la vía violenta. Sólo que el recio empresario, de 81 años de edad, no estaba dispuesto a dejarse secuestrar para alimentar la espiral de violencia, y anunció que haría frente a quienes lo intentaran. Sus dos escoltas aceptaron el riesgo, de modo que cuando un comando de valientes jóvenes de la Liga Comunista 23 de Septiembre intentó raptarlo, se desató una balacera en la que perdieron la vida Don Eugenio y sus escoltas, Bernardo Chapa y Modesto Hernández, y dos de los guerrilleros”.

Problema conceptual: ¿el historiador cree de veras que la razón de quien no está “dispuesto a dejarse secuestrar” es que le preocupa la “espiral de violencia”? ¿No sería (y es) por el simple y lógico instinto de conservación? ¿Y quién con recursos económicos de sobra y que se sabe presa codiciada por alguna organización armada le “haría frente” y confiaría su seguridad (su vida, pues) a solo dos personas?

Injusta falta de precisión: Salmerón rescata los nombres, no de dos “escoltas”, sino del chofer y el guardaespaldas de la víctima… y omite o desconoce la identidad de los valientes guerrilleros que también resultaron muertos, Anselmo Herrera y Javier Rodríguez.

Y adjetivación desatinada y obvia: ni modo que fueran cobardes quienes pretendieron tumbar un gobierno, con entrenamiento paramilitar y decididos a llevar a cabo el secuestro de un personaje tan prominente (la Liga quería cobrar cinco millones de pesos de rescate), como el que se intentó aquella mañana de lunes cuando el dirigente del entonces poderoso Grupo Monterrey viajaba de su casa en la colonia Obispado a su oficina en la Cervecería Cuauhtémoc…