Minuto a Minuto

Entretenimiento BTS revela el nombre de su nuevo álbum
BTS utilizó el título de la canción folclórica más reconocida de Corea del Sur para nombrar su nuevo disco, con el cual iniciará una gira mundial
Entretenimiento Las bodas con personajes ficticios e IA ganan popularidad en Japón
La fictosexualidad, entendida como la atracción sexual de los humanos hacia avatares, es una tendencia creciente
Nacional Atacan a agentes en Jiutepec, Morelos; uno murió
La Fiscalía de Morelos confirmó la muerte de uno de los agentes atacados en Jiutepec, hecho que afirmó, no quedará impune
Nacional Metro CDMX opera con retrasos en 6 líneas
La mañana de este viernes 16 de enero se registraron retrasos en al menos seis líneas del Metro CDMX
Nacional Habrá una marcha y 7 concentraciones en la CDMX este viernes
El Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM realizará una marcha de la alcaldía Coyoacán a la alcaldía Tlalpan

Es natural que el actual gobierno de México elimine el sistema de educación que encontró, por considerarlo “científico”. Se entiende, si el presidente aleja las enfermedades con estampas de santos, y el secretario de Salud no cree en las vacunas.

Lo que no es natural, es que muchos de sus gobernados se asombren aún de las decisiones de Estado del presidente, porque creen que éste no tiene idea de lo que decide. Pero el presidente si tiene idea, sólo que es oscurantista, en contra del conocimiento.

Para que le crean, cuántas veces el mandatario va a tener que afirmar, por ejemplo, que:

Para irnos entendiendo mejor: nuestros funcionarios deben tener 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de experiencia. Quienes están graduados en universidades del extranjero y tienen doctorados, pero son deshonestos, y a nosotros lo que más nos importa es la honestidad.

Para quienes creen que esto es “inaudito”, nombró secretaria de educación a una activista de una organización callejera dedicada a la insurgencia urbana, y que hasta el lunes se encargaba de la oficina que atiende las quejas de la gente.

Leticia Ramírez, ex integrante de la CNTE, será quien vigile, cuando arranquen las clases en dos semanas, que las niñas y niños mexicanos dejen de estudiar “la modernidad y sus procesos históricos, científicos, productivos, tecnológicos, culturales y artísticos”.

Sí, la nueva titular de educación tiene esa tarea, aun cuando procede de la CNTE, cuyos maestros miembros jamás terminaron de impartir un curso escolar completo a sus alumnos en los últimos 30 años, porque estaban vandalizando en las calles.

Es por eso que no parece natural que muchos gobernados se sigan asombrando de las decisiones del mandatario, si desde el inicio de su gobierno, el presidente otorgó a la CNTE el derecho constitucional de la rectoría de la educación.

La reforma educativa del presidente dio a la CNTE el derecho de asignación de las plazas de los maestros, de la promoción y permanencia de los maestros en el sistema educativo, y del otorgamiento de plazas en automático para egresados de las escuelas normales.

¿Cómo obtuvo la CNTE tantos derechos sobre la conducción de la educación pública? Por la votación unánime de Morena en la Cámara de Diputados, que fue explicada por Mario Delgado, el jefe de los legisladores del partido en el poder:

“A ver, nosotros somos la bancada del presidente de la República, y vamos a apoyar los acuerdos que él tenga, traduciéndolos aquí, en leyes”.

Acuerdos que han culminado con la decisión de Estado de limitar la educación de las niñas y niños mexicanos a sólo cubrir perfiles laborales.

Proletarios de todos los países, uníos.

Sí, sí como en Cuba, camaradas.