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Tan rápido como en dos años, la situación política en México es lúgubre y peligrosa: es Estados Unidos el único contrapeso real al gobierno nacional populista que encabeza el presidente, con un poder personal absoluto que capturó a los tres poderes.

Con la entrega del Poder Judicial al interés privado del presidente (por parte del ministro Zaldívar) el país quedó en manos de la inspiración del Jefe del Ejecutivo, quien ya tenía controlado al Poder Legislativo, Iglesia y empresarios; y comprado al Ejército.

Tan rápido como en dos años, esta administración colocó a sus gobernados en la más penosa de las situaciones políticas y económicas: depender de los devaneos geopolíticos de Estados Unidos, de qué tanto le interese la estabilidad mexicana.

Por eso el presidente mexicano centró las relaciones con la Casa Blanca en una de las pocas cuestiones provenientes del exterior que interesan hoy al nuevo presidente estadounidense: la migración masiva y galopante procedente de Centroamérica.

Así que colocó en la frontera sur a 10 mil soldados mexicanos que le solicitó la administración de Joe Biden: esos soldados son la llave de las relaciones con su único contrapeso real. Si Biden lo incordia un poco, abre la llave. Si lo deja tranquilo, la mantiene cerrada.

Rapidísimo, México se ubicó en una situación similar a las de Cuba y Venezuela: las soluciones políticas sólo pueden llegar de Estados Unidos, tanto las presiones para el retorno de la democracia, como la llegada de recursos que envían quienes se van a Estados Unidos.

Porque, con la economía caída en barrena (menos cero de decrecimiento en 2019 y menos 13.5 en 2020) fueron las remesas de los migrantes el principal ingreso a la economía en los dos primeros años de régimen nacionalista y populista.

Ayer, el Banco de México informó que, con seis mil 471 millones de dólares enviados por los migrantes durante el primer bimestre de 2021, las remesas comenzaron el año como la principal fuente de divisas del país.

En el primer año del actual gobierno, las remesas marcaron récord histórico (36 mil 48 millones de dólares), por delante de la Inversión Extranjera Directa y las exportaciones petroleras, según el Banco de México.

Y, en 2020, rompieron el récord, con 40 mil 606 millones de dólares. Sin esos envíos de meseros, afanadores y cosecheros mexicanos en Estados Unidos, la economía nacional estaría paralizada, aun cuando de 2010 a 2018 había crecido 2.8 anual.

Con el fin de la democracia (sin división de poderes y la persecución a los empresarios), los mexicanos quedan a expensas de las veleidades de la política de salón en la Casa Blanca, y que se vayan mas connacionales a limpiar pisos en Estados Unidos.

Es simple.