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Mañana ya será tiempo pasado.  Florestán

En alguna conversación con el presidente Enrique Peña Nieto, a mediados de año, le comentaron que ya era tiempo de soltar a sus presidenciables por la ventaja que había tomado Andrés Manuel López Obrador y, tras las elecciones de junio pasado, Ricardo Anaya y Margarita Zavala, además de Miguel Mancera, en plena campaña.

Él escuchó, paciente, todos los argumentos y hasta los nombres: si va a ser Miguel Ángel Osorio Chong, o quien vaya a ser, pues pasarlo ya a la presidencia del PRI para que se mueva con la libertad que tienen los dirigentes de los otros partidos, López Obrador, de Morena; Anaya, del PAN, y en aquel momento Agustín Basave, del PRD.

Peña Nieto escuchaba y escuchaba, lo que daba confianza al interlocutor: si no los lanza ahora, la ventaja será irremontable. Eran los días en que se mencionaba, además del secretario de Gobernación, al de Hacienda, Luis Videgaray; al de Educación, Aurelio Nuño Mayer, y al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila. Hoy ha añadido otros tres presidenciables: José Antonio Meade, José Narro y Enrique Ochoa.

Después de escuchar todas las argumentaciones, fue claro en que no adelantaría los tiempos; que otros lo hicieran, pero que en el PRI no. Que formar una candidatura sólida no era cuestión de tiempo, sino de personalidad y trayectoria, y que los tiempos legales eran suficientes para nominar a un candidato que se posicionara en el espacio, breve, de campañas, considerando las precampañas y lo que llaman veda electoral, ese limbo que va de la precandidatura a la candidatura.

Esta misma posición la hizo pública en su intervención al instalarse el Consejo Político Nacional del PRI, el pasado domingo 27, cuando tras decir que nos tenemos que preparar para ganar la Presidencia en 2018, parafraseó a Jesús Reyes Heroles, quien en 1975, siendo presidente de ese partido, declaró aquello de primero el plan y luego el hombre, al afirmar que ahora, primero el proyecto y después los nombres.

No cabe duda que Peña Nieto, como jefe del PRI, marcará el tiempo y el nombre, y que en la selección dominará su pragmatismo.

Su siguiente y mayor reto será ganar las elecciones, en lo que está.

RETALES

1. DESTAPES. Andrés Manuel López Obrador hizo un triple destape en el Estado de México: Delfina Sánchez, de Morena; Josefina Vázquez Mota, del PAN, y Alfredo del Mazo, del PRI. Nada dijo del candidato del PRD, que apunta a Alejandro Encinas, y ya había descalificado la alianza;

2. INÉDITO. No puede ser que haya dos ex gobernadores que en su momento fueron priistas, Javier Duarte y Tomás Yarrington, que sigan prófugos, burlando los sistemas de inteligencia y procuración de justicia del Estado mexicano; y

3. FIN. Este período ordinario se acaba el próximo jueves 15 con más pendientes que resultados, aunque ya echarán mano de la estadística para presumir su productividad legislativa.

Nos vemos mañana, pero en privado

 

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