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La primera crisis de gabinete del nuevo gobierno es la renuncia del director del IMSS, Germán Martínez Cázares. Es la primera que saca la pelota del estadio, y pone a pensar que algo serio está sucediendo en el gobierno.

La renuncia tiene una cualidad única: dice sus razones de forma meridiana. No son razones personales, sino institucionales. En un doble sentido:

Primero, dice Martínez Cázares, la política de austeridad decretada por el gobierno lesiona gravemente a la institución llamada IMSS, la más importante y de mayores derechohabientes del sector de salud.

Segundo: la Secretaría de Hacienda, encargada de aplicar la política de austeridad dictada por el gobierno, la aplica con ojos ciegos y manos duras, agravando las cosas en vez de arreglarlas.

Martínez Cázares señala en su renuncia de político comprometido con el gobierno, lo que solo se habían atrevido a decir, en clave de sorna, sus críticos.

A saber, que la obsesión de recortar el presupuesto de las agencias fundamentales del Estado no es la pasión propia de un gobierno de izquierda, sino el modo antiestatal de un gobierno neoliberal.

El gobierno que declara en sus discursos el fin de la era neoliberal, expone Martínez Cázares, es el más neoliberal de los gobiernos a la hora de recortar el gasto público en salud, y de achicar el Estado.

La pieza motriz de este neoliberalismo presupuestario, viene de creer que hay en el presupuesto mucho gasto excesivo, hijo de la corrupción, que puede ahorrarse para entregarlo a mejores causas: financiar Pemex o pagar los programas sociales del nuevo gobierno.

En este último aspecto, Rafael Pérez Gay ha sugerido, en el programa Botepronto de ayer, con Carlos Puig, que los programas sociales del nuevo gobierno parecen tener unos beneficiarios de primera y unos de segunda.

Si los beneficiarios reciben las cosas a través del IMSS, o de las estancias infantiles, o de cualquier instancia del gobierno, pueden ser despojados de lo que reciben para darlo a quienes son clientes directos, sin intermediarios ni corrupción, del compromiso social del Presidente, que es entregar dinero en efectivo.

Neoliberalismo presupuestario para acabar con la corrupción neoliberal. El mundo al revés.

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