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El año en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, 1994, fue uno de los peores del México contemporáneo. Empezó con la rebelión de Chiapas, siguió con los asesinatos de Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial, y de José Francisco Ruiz Massieu, secretario del PRI. Terminó con la explosión de las finanzas públicas.

Nadie hubiera podido pensar en esos años que el Tratado de Libre Comercio era parte de lo bueno que le estaba pasando al país. Sus frutos eran magros. Su maduración requirió décadas. Nadie hubiera pensado entonces que 20 años después México estaría exportando a Estados Unidos más de mil millones de dólares al día, cuando
exportaba solo algo más de 100.

En el tercer año de su vigencia, digamos en 1996, el TLC estaba desaparecido.

Toda proporción guardada, creo que algo similar nos sucede con el famoso Mexican Moment. Parece haber quedado atrás, pero en realidad está adelante, como estaban adelante en 1996 los frutos del TLC.

No sé cuántas de las cosas promisorias que pasan hoy en la economía son atribuibles a las reformas de Peña Nieto. Por ejemplo, que México sea uno de los pocos países que crecen en el mundo. Que el empleo haya crecido. Que la devaluación del peso no haya golpeado de más los índices inflacionarios. Que algunos estados estén creciendo a tasas de 6, 7, 8, 9 por ciento. Que se vuelva a escuchar en foros internacionales que México es un buen lugar para invertir, que no hay que perder de vista a México.

Las reformas de Peña como tales mueven la patita. Han bajado los precios de los teléfonos y de la energía eléctrica. Se han licitado con transparencia y rigor las primeras inversiones privadas en la industria petrolera. La reforma educativa ha tomado un segundo aire con su nuevo secretario.

Nada de esto alcanza para consagrar los logros de las reformas de Peña Nieto, como lo hizo la prensa del Mexican Moment.

Alcanzan para recordar que son reformas profundas, que están en marcha y que en muchos sentidos su peor momento es ahora, cuando son solo embriones y horizonte.

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