Minuto a Minuto

Nacional Jueza frena subasta de la empresa de acero Altos Hornos de México y pospone su venta
La subasta de la empresa Altos Hornos de México fue declarada desierta “por causas no imputables” al Poder Judicial
Internacional Pakistán bombardea Kabul y declara entrar en “guerra abierta” con Afganistán
El portavoz del primer ministro de Pakistán informó que los contraataques pakistaníes alcanzaron "objetivos militares" en Kabul, Paktia y Kandahar
Internacional México y Panamá fortalecen relación bilateral tras reunión en la SRE
Durante la reunión, los cancilleres reafirmaron su compromiso de continuar trabajando de manera coordinada en favor del desarrollo y la integración regional
Deportes ¿Cuál es el peor equipo para trabajar en la NFL?
Hace cuatro años la NFLPA instauró este sistema de evaluación para las franquicias en el que los Steelers ocuparon el último lugar
Nacional Movistar elude pago millonario de impuestos tras fallo de la SCJN
La compañía telefónica Movistar tendrá que eludir el pago de un crédito fiscal por 4 mil 442 millones de pesos

He dicho ya que voy a votar por Xóchitl Gálvez este próximo domingo, pero no sé si he dicho bien por qué.

Una primera razón es ella misma, su perfil de mexicana de origen indígena, que cruzó el foso de nuestra desigualdad con su propio esfuerzo, para volverse ingeniera, empresaria moderna, mujer independiente, dueña de su propio destino y, además, la primera candidata independiente a la Presidencia de México.

Una segunda razón es que le tocó encarnar como candidata el movimiento de redemocratización que necesita México, la opción de un México democrático frente al México autocrático que hemos vivido durante este gobierno, y que Claudia Sheinbaum se propone consolidar.

Una tercera razón es que Xóchitl Gálvez tiene la empatía, la calidez y el humor que necesitan los mexicanos para ser escuchados, luego de años fúnebres, por la pandemia y por la violencia, ante los cuales el gobierno no ha hecho sino negar, engañar y callar.

El país necesita ser escuchado por su gobierno. Xóchitl sabe oír.

Una quinta razón es que Xochitl Gálvez es ingeniera y piensa en términos de otra urgencia vital para México: piensa en soluciones prácticas y viables, no en transformaciones abstractas y fantasmagóricas.

Siguiente razón: de ser electa presidenta, Xóchitl presidirá un gobierno de coalición, no una camarilla de leales y cómplices. Podrá escoger a la mejor gente disponible para las tareas de gobierno, a diferencia de Claudia Sheinbaum, quien recibirá un gobierno, un Congreso y unos gobernadores de su partido elegidos por su mentor.

Una séptima razón, quizá la definitiva, es que Xóchitl devolverá a los mexicanos y a sus fuerzas políticas la posibilidad de hablar entre sí. Cualquier cosa podemos esperar de ella, menos la usurpación tiránica de la palabra presidencial.

Con Xóchitl Gálvez, México recuperará la libertad de hablar libremente en la plaza pública, de ida y de regreso, con el gobierno y contra el gobierno, sin chupar cada mañana la pieza agria de estigmatización y bilis que ha vuelto su especialidad el habitante de Palacio.

Votaré por Xóchitl Gálvez porque sólo ella puede devolverle a México la imperfecta democracia que se nos escurre entre los dedos.