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El gobierno mexicano no ha podido soportar la tentación de los gobiernos de izquierda reprobados en economía, y empieza a hablar de un rescate de Estados Unidos, tipo Plan Marshall. También lo hace el gobierno pro Nicolás Maduro de España.

Olvidan que, con el Plan Marshall (que funcionó cuatro años en 18 países europeos tras la Segunda Guerra Mundial), Estados Unidos tuvo motivos políticos: frenar la expansión del socialismo, con un cordón sanitario de prosperidad frente al Muro de Berlín.

Y México hoy no se comporta como aliado de Estados Unidos, salvo en contenerle migrantes pobres a cambio del T-MEC. En cambio, apoya a los adversarios socialistas de Washington en América Latina, y no combate al narco con la energía que pide éste.

Sin embargo, el presidente demandó ayer “una especie de Plan Marshall para economías emergentes”, porque considera que del “FMI, el Banco Mundial no dan pronunciamiento de ayuda para el desarrollo”.

Lo dice el presidente que más recursos ha quemado en 16 meses de gobierno, en programas de reparto de dinero que no traen desarrollo, sólo crean clientelas electorales que son un barril sin fondo productivo, y que no enseñan a sus destinatarios a retribuir.

Porque su programa estrella (Jóvenes Construyendo el Futuro) es un fracaso: del millón de beneficiarios, sólo el 1.5 por ciento ha sido contratados en las tortillerías, tiendas de abarrotes, papelerías, fondas, pollerías y cafeterías donde se capacitan.

Cada uno cuesta tres mil 600 al mes de nuestros impuestos por cada joven, de un presupuesto anual de 63.3 millones de pesos que, además, fue golpeado en 2019 por la corrupción, ya que el IMSS detectó cinco mil empresas que trampeaban con esa lana.

Pero, de todos modos, la idea de un Plan Marshall no es un desproposito solamente porque Estados Unidos puede entrar en depresión económica, sino porque México no juega del todo con los intereses de Washington.

Por ejemplo, el presidente saludó a la madre y abuela de los capos del cartel del Pacífico, que es el más odiado y perseguido por Estados Unidos…y tres días después Estados Unidos ordenó una ofensiva militar sin precedentes contra el tráfico de drogas en el Pacífico.

México votó en solitario en la OEA a favor de la candidata de Nicolás Maduro y en contra del candidato de Estados Unidos, y una semana después Estados Unidos ordenó la búsqueda y captura del dictador de Venezuela, por considerarlo narcotraficante internacional.

Así que el primer Plan Marshall en el que debe pensar el gobierno es en el de abandonar su sectarismo de apoyar, en esta crisis, únicamente a sus clientelas electorales, y hacerlo también con la clase media, a la que dejó en manos de los bancos privados.

Y fuera del erario.