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Entre los aprovechados de la desaparición y el asesinato de los normalistas de Ayotzinapa sobresale como nadie Andrés Manuel López Obrador, quien por su relación con el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, fue severamente cuestionado por los padres y sus representantes en las semanas inmediatas al trágico suceso, a grado tal que lo acusaron de estar involucrado en la tragedia.

No obstante, AMLO consiguió engañarlos prometiéndoles lo imposible: que de ganar en 2018 la primera magistratura les entregaría “con vida” a los muchachos. Así los aplacó y desactivó las embestidas en su contra, incorporando la insensata promesa al discurso de su anticipada campaña.

Otro de los beneficiados fue Manuel Vázquez Arellano, ex líder estudiantil y vocero de los normalistas ligado al grupo criminal de Los Rojos: hoy es diputado federal por Morena en segundo periodo, y el viernes del aniversario pidió que la Suprema Corte de Justicia (con cuyo presidente se acomodó Vidulfo Rosales como secretario de estudio y cuenta), se haga cargo del caso Iguala.

Con Vázquez Arellano, AMLO hizo lo que Peña Nieto con David Flores Maldonado, La Parka, ex secretario general del Comité Estudiantil de Ayotzinapa, a quien se le incorporó a la Secretaría de Educación buscando controlar al movimiento de los normalistas.

Ambos personajes, implicados en las motivaciones del ataque de aquel 26 de septiembre, se vendieron.

Otra es Ángela Buitrago, del corrosivo Grupo interdisciplinario de “Expertos” Independientes que tanto pervirtió el caso y le sirvió para que Gustavo Petro la nombrara ministra de Justicia de Colombia de julio de 2024 a mayo de 2025. Ya sin trabajo, la señora acaba de decir que tiene toda la disposición de volver con el GIEI a México para terminar de enlodar el tema.

Con Claudia Sheinbaum en la Presidencia y por órdenes de AMLO, Rosario Piedra Ibarra logró un segundo periodo en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, donde mantiene anulada la recomendación de la anterior CNDH (sin siquiera haberla leído, como le confesó a mi compañero Alejandro Domínguez en MILENIO Televisión), y amenaza con sacar en octubre su propia “recomendación” patito.

A Vidulfo Rosales, el representante más visible de los padres y familiares, le dejó de interesar la causa. Como en el meme que se le dedicó, pareció decir: “Los dejo buscando sus huesos que yo ya encontré el mío” para integrarse al equipo del ministro presidente de la Corte.

Sara Irene Herrerías es una más: traicionó al peñanietismo en la administración de AMLO, y con Alejandro Gertz en la Fiscalía General de la República, desde la Subprocuraduría (o subfiscalía) de Derechos Humanos abandonó la “verdad histórica”, apoyó el intento de fabricar una “verdad alterna” y el 1 de junio se le premió para ser una de las ministras del acordeón.

De todos, quien más llama la atención es Vidulfo Rosales, quien dejó divididos a los padres: un grupo todavía lo seguía y el otro lo detesta, más ahora por unirse al Estado contra el que han luchado…