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El anuncio de una consulta popular sobre el nuevo aeropuerto asume la posibilidad de un debate racional sobre política pública. Para que esa discusión no sea un mero choque de posiciones ideológicas se requiere un consenso básico sobre los temas a discutir y los datos que sustentan las opciones.

La polarización y las burbujas informativas pueden complicar que se alcancen esos consensos. Pero al final, el quiebre de la realidad solo se da cuando esas condiciones son explotadas por los liderazgos políticos en su afán de apuntalarse.

El caso de Estados Unidos ejemplifica esa dinámica. Cuando para los políticos “la verdad no es la verdad”, como apenas lo dijo Rudolph Giuliani en el contexto del affaire ruso, los datos pierden relevancia y la discusión únicamente exacerba la división con la que se nutren los liderazgos.

Ahí se ubica, por ejemplo, el debate sobre el papel de los medios de comunicación; los enemigos del pueblo, según Trump. Frente a los sendos editoriales de casi 400 medios en defensa de la libertad de expresión, el presidente revira y los responsabiliza de las “fake news”.

Al final, nada cambia: los demócratas no creen en esas acusaciones, pero casi la mitad de los republicanos coincide en que la prensa es el enemigo del pueblo y uno de cada cuatro piensa que el presidente debería tener autoridad para cerrar medios (Ipsos, 7/08/2018).

Lo mismo sucede cuando Trump dice que la economía de su país está mejor que nunca. Al margen de los datos duros, los suyos le creen ciegamente mientras su opositores lo desmienten (NYT, 10/08/2018).

Si bien en México también hay polarización, la situación es menos grave. Así se advierte en el inicio de las discusiones sobre el aeropuerto. Toda la información disponible ha sido puesta sobre la mesa y atrás quedaron las posiciones irreductibles de las campañas.

Si esta será la base del debate, qué mejor. Sin embargo, para un ejercicio racional, la discusión necesariamente debe ser técnica y no política. El gran reto será traducir esos argumentos en planteamientos claros para el gran público.