Minuto a Minuto

Internacional Delcy Rodríguez designa a nuevos titulares de guardia presidencial e inteligencia militar
"Estoy segura de que sabrá desempeñar esta alta responsabilidad con honor patriota y absoluta lealtad", subrayó Delcy Rodríguez
Deportes ¿El último mundial de Neymar?, el astro brasileño admite que ya no es el mismo
"No voy a ser el Neymar de hace diez años. Es muy diferente. Hoy mejoré mi juego de una forma que, para mí, es lo necesario"
Nacional FGR arresta a siete hombres con órdenes de extradición a Estados Unidos
La la FGR expuso que en los siete casos hubo un intercambio de información con agencias internacionales, entre ellas la Interpol
Ciencia y Tecnología Dos astronautas de la NASA realizan caminata espacial para modernizar la energía en la EEI
Los astronautas Jessica Meir y Chris Williams de la NASA realizaron una caminata espacial en la EEI, la primera de EE.UU. en más de un año
Vida y estilo El inicio de la primavera pinta de color violeta las calles de CDMX
Las jacarandas fueron introducidas a México a inicios del siglo XX por el jardinero japonés Tatsugoro Matsumoto

Se diría que la presidenta Sheinbaum tiene la mesa puesta para sacudirse una de las camisas de fuerza que le dejó su antecesor.

Me refiero al cerco de las corcholatas que le fue impuesto mientras recibía su candidatura presidencial. A saber: que las tres corcholatas perdedoras del torneo recibirían altos premios políticos en el siguiente gobierno, en el Congreso y en el gabinete. Así fue.

Las tres corcholatas perdedoras fueron Gerardo Fernández Noroña, quien recibió la presidencia del Senado; Adán Augusto López, quien recibió el liderato de Morena en el Senado, y Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara de Diputados.

Desde el anuncio del reparto de premios para las corcholatas perdedoras, hubo quien recordó el cerco político que Luis Echeverría le dejó a su sucesor, José López Portillo, poniéndole en posiciones claves, en el Congreso y en el gabinete, a quienes habían sido precandidatos a la Presidencia dentro del PRI.

En particular, a Porfirio Muñoz Ledo, quien aterrizó como secretario de Educación, y a Augusto Gómez Villanueva, quien resultó el líder de la Cámara de Diputados.

López Portillo tardó cosa de un año en deshacerse del cerco y en enviar al ex presidente Echeverría fuera de México, a una remota embajada.

Se diría que la presidenta Claudia Sheinbaum está por sacudirse su propio cerco.

Fernández Noroña deja de ser presidente del Senado.

Adán Augusto López está en el trance de una magna crisis de desprestigio por presunta colusión con el crimen.

Y muy incómodo debe sentirse Ricardo Monreal cuando habla, motu proprio, de que su tiempo político ya pasó y él se concentra en las nuevas generaciones.

Por distintos caminos, por diseño suyo o por azares de la política, la presidenta Sheinbaum tiene a las tres corcholatas de su cerco al borde de la inanición.

Se diría que tiene la mesa puesta para romper el cerco. Lo que no está claro es que quiera romperlo, pues eso la pondría frente al inventor del cerco, a quien tendría que fumigar también, como López Portillo a Echeverría.

A menos, claro, que el diseño de la ruptura del cerco venga también de quien lo inventó, por sus propias tortuosas razones.