Vale mencionar la opinión publicada por Donald Trump acerca del fracaso de las conversaciones de paz de las 21 horas: nosotros no necesitamos un acuerdo de paz; nosotros ya ganamos militarmente
Aquí dije hace unos días que la paz en la guerra de Irán era sumamente frágil, y así se demostró; al cabo de 21 horas continuas de conversaciones de paz “de alto nivel” entre los Estados Unidos y el Estado Islámico de Irán, terminaron en Pakistán aceptando que ambas partes coinciden en que no coinciden en nada.
Para el vicepresidente Vance, cabeza de la delegación norteamericana, el principal punto de desacuerdo es la negativa de los iraníes a comprometerse a no desarrollar —”por lo menos a corto plazo”, dijo— bombas atómicas. Para el gobierno de Teherán, la exigencia primera es el cese al fuego, por parte de Israel, sobre Irán, Líbano y Yemen, donde están las fuerzas hutíes, aliados de Irán.
Ayer domingo el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, acompañado de su ministro de la Defensa, cruzó la frontera entre su país y Líbano y se adentró en el territorio ahora ocupado por sus soldados. En la operación llamada “arado de plata” esos soldados están destruyendo a ras de tierra las casas de los libaneses que tuvieron que huir al norte. Sobre los terrenos arrasados, nuevos colonos israelíes están llegando para fincar ahí sus casas.
Unos treinta kilómetros cuadrados al sur del río Litani, de gran importancia para la agricultura, son de hecho ya parte del territorio oficial de Israel. Mientras tanto, Netanyahu insiste en conversaciones de paz directas entre Líbano e Israel: la próxima semana se inician en Washington, mientras la artillería israelí sigue cayendo sobre Líbano e Irán. Entre tanto, el ministerio turco de relaciones exteriores afirmó que Netanyahu no cede en la guerra por temor a que en su país lo enjuicien por casos viejos de corrupción.
La derrota de Viktor Orbán ayer, que después de haber gobernado Hungría 16 años con mano férrea y nacionalismo casi hitleriano perdió las elecciones generales, va a tener influencia en la región. Uno de los últimos apoyos públicos que recibió Orbán antes de las elecciones fue del propio Donald Trump, quien se reventó un llamado directo a los húngaros para que votaran por el dictadorzuelo. En vano. Péter Magyar tiene ya más de los dos tercios del parlamento y va a gobernar como le dé su gana.
Volviendo a la guerra, que ya pasó más de un mes de su inicio, se puso color de hormiga fue cuando Irán decidió cerrar el estrecho de Ormuz. Hay miles de barcos petroleros esperando pasar esa aduana y llevar su carga principalmente a la India y China; luego también a las europas. Pues el señor Trump dio unas confusas órdenes de que sus barcos bloquearan el estrecho del otro lado. De entrada y salida. Por ahí circula el 20% de todo el petróleo que el mundo necesita.
El gobierno iraní anuncia que “actuará con severidad y contundencia” en contra de los barcos que se acerquen a la boca marina que separa los golfos Pérsico y el de Omán. Añaden los persas: “A menos de que los Estados Unidos acepten un acuerdo razonable, no habrá cambios en la situación del estrecho de Ormuz”.
Vale mencionar la opinión publicada por Donald Trump acerca del fracaso de las conversaciones de paz de las 21 horas: nosotros no necesitamos un acuerdo de paz; nosotros ya ganamos militarmente.
Ansina son.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Para su gira de paseo por Japón y Corea del Sur, con el pretexto de que las selecciones nacionales de esos dos países tendrán un juego cada uno en Monterrey, el mentiroso gobernador de Nuevo León, Samuel García, acudió a un método bien conocido de los gobernadores priístas: se llevó de invitados a reporteros y camarógrafos locales.
Los nuevoleoneses pudieron así estar puntualmente informados todos los días de las actividades de Samuelito y su cónyuge. Como diría el señor de Macuspana: ¿quién pompó?
O como dicen los periodistas de antes; se solía poner en los periódicos al calce de la plana las iniciales IP: inserción pagada. Y en los noticiarios esos boletines se pegaban al corte comercial.
Claro, eso era el neoliberalismo de todos tan odiado.
