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La depresión no debe confundirse con la tristeza cotidiana, pues implica un deterioro sostenido en la vida diaria

Los pilares de la corrupción mexicana son cuatro:

1. La colusión con el crimen organizado 2. La asignación de obras y contratos públicos, 3. Los fondos federales que se gastan sin fiscalización federal en los estados. 4. La lógica monetaria de la competencia electoral.

Me referiré a las dos últimas. He publicado ya estas cifras aquí, pero conviene recordarlas:

Entre el año 2000 y el año 2014, los estados y municipios recibieron transferencias por unos 355 mil millones de dólares de recursos federales, casi tres veces el monto del Plan Marshall que financió la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Los responsables de aprobar el gasto de ese dineral fueron y siguen siendo los congresos estatales. La consecuencia política fue que los congresos locales fueron capturados por los gobernadores mediante el reparto de esos recursos.

Por otro lado, a partir de 1996 México optó por un generoso sistema de financiamiento público de los partidos y las elecciones. Ese financiamiento creció como la espuma. Fue de 596 millones de pesos en 1996. En 2015 llegó a los 50 mil 319 millones de pesos.

La mexicana es la quinta democracia más cara del mundo. (Véase Luis Carlos Ugalde “Democracia a precio alzado”, en  http://www.nexos.com.mx/?p=25810)

El financiamiento público de los partidos y las elecciones acabó creando, de un lado, partidos rentistas, del otro, un enorme mercado negro de dinero electoral. Los partidos gastan hoy en las elecciones el dinero legal que reciben y varios tantos más de dinero ilegal que llevan a ellas para poder competir en el cada vez más caro mercado de los votos.

Al terminar las campañas, todos los candidatos están endeudados o comprometidos. ¿Qué podemos esperar de los candidatos ganadores endeudados? Que paguen lo que deben.

¿Cómo pueden pagar lo que deben y cumplir sus compromisos monetarios de campaña? Ordeñando su puesto público.

Las elecciones son una especie de subasta, su financiamiento una deuda revolvente y el acceso al gobierno un expediente de exacción de rentas y concesiones de negocios privados, entre otras cosas para cubrirse las espaldas ganando las elecciones que siguen y para enriquecer a quien lo quiera en el camino.

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