Minuto a Minuto

Nacional Hija del ‘Mayo’ Zambada “nunca fue detenida” tras operativo en Sinaloa: García Harfuch
Omar García Harfuch, titular de SSPC, apuntó que la hija del 'Mayo' Zambada no tiene orden de aprehensión en México o EE.UU.
Internacional Justicia de EE.UU. investiga al presidente colombiano Gustavo Petro, según el NYT
The New York Times detalló que estas investigaciones de EE.UU. están centradas en si Petro mantuvo reuniones con narcotraficantes
Internacional Trump llama “cobardes” a países de la OTAN por no ayudar en el Estrecho de Ormuz
El presidenta de Estados Unidos, Donald Trump, se lanzó contra los países miembro de la OTAN en su cuenta de Truth social
Entretenimiento Murió el actor Chuck Norris, ícono de la acción y las artes marciales, a los 86 años
Chuck Norris es considerada una leyenda de las artes marciales, quien protagonizó cintas de acción en la década 1980
Vida y estilo Edulcorantes ‘light’ podrían causar cáncer de colon
Los edulcorantes artificiales no calóricos se utilizan para elaborar productos etiquetados como “light”, “zero” y “sin azúcar”

La justicia federal absolvió a la ex líder magisterial Elba Esther Gordillo. Al hacerlo la volvió, retrospectivamente, una presa política.

La absolución judicial significa que los delitos que le imputaron eran falsos y que su caso no es sino uno más, aunque de los espectaculares, de la triste tradición mexicana de politizar la justicia y fabricar culpables por consigna.

Nadie parece obligado a reparar el daño ni hay castigo para la autoridad que lo hizo. Se entiende que la razón del atropello es político y esto parece aligerar, en vez de agravar, el caso.

La lógica política del juicio contra Gordillo es más o menos clara para todos. Desoyendo la tradición no escrita del sindicalismo mexicano, según la cual el poder de los líderes termina donde empieza el poder del presidente, Gordillo desafió al presidente Peña, se negó a acompañarlo en su reforma educativa, y lo aludió por su nombre, despectivamente, en algunos discursos.

La respuesta del presidente fue acusarla de diversos delitos populares en la opinión pública, y ponerla presa preventivamente, mientras se desahogaba el juicio: cinco años.

La sola descripción de los hechos afrenta todo sentido de igualdad ante la ley o imparcialidad de la justicia.

Pero no hay gran escándalo por el hecho. Es la consecuencia de una sólida tradición de uso y abuso discrecional de la ley, cuya piedra de toque es que las instancias de procuración de justicia no son sino instrumentos políticos del poder de turno.

Nadie juzgó a Gordillo por el verdadero delito por el que habría que juzgarla: por haber subordinado durante décadas la calidad de la educación a los intereses del sindicato, del que fue dueña.

Se dirá que su trabajo era ese, servir a su sindicato. Salvo que Gordillo no solo fue dueña del sindicato sino también de la educación, porque el sindicato colonizó las secretarías del ramo (federal y en los estados), y fue el muro donde se estrellaron todos los intentos de reforma de una larga era.

Su salida de la prisión anuncia ya un regreso al ciclo siniestro en el que las batallas sindicales del magisterio son más noticia que la educación.