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Se perdió entre la neblina de sus cenizas.  Florestán

Conocí a Fidel Castro en una de las residencias de protocolo en la que había alojado a la señora María Esther Zuno de Echeverría, que había llegado a La Habana al frente de una misión artístico-cultural que recorrería El Caribe en una ruta Veracruz-Cuba-Jamaica-Costa Rica-Panamá-Acapulco, cruzando el canal, a bordo de dos transbordadores, el Puerto Vallarta y El Coromuel, en el que trasladaron a 500 personas entre músicos, charros con todo y escaramuza, bailarinas, mariachis, una compañía de ballet, voladores de Papantla, caballos, caballerangos, vaqueros, toros, vestuario y más. Al frente de la misión iba un amigo de Cuba, Gonzalo Martínez Corbalá, embajador en Santiago durante el golpe de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973 y como autoridad máxima, el jefe del Estado Mayor Presidencial, el general Jesús Gutiérrez Castañeda.

Era el último año de gobierno de Echeverría, 1976, y aquella noche, tras una cena en la residencia, Fausto Zapata, encargado de prensa del presidente Echeverría, organizó un encuentro con Fidel.

Fue la primera entrevista que le hice en aquella tertulia.

Pasarían tres años y el presidente José López Portillo recibió a Fidel en Cozumel. Era mayo y la madrugada del 18, antes de volar a Cancún, pude hacerle una segunda entrevista que, como siempre, sus cercanos habían limitado a dos preguntas y él alargó a una hora.

Nos volveríamos a ver en Cancún, cuando el mismo López Portillo lo invitó para compensarle la cancelación de la invitación a la Cumbre Norte-Sur, en octubre de 1981, porque Ronald Reagan había condicionado su asistencia a la ausencia de Fidel, lo que éste aceptó.

Y la última fue en La Habana, el 15 de enero de 2002, cuando me dio una larga entrevista de cuatro horas, donde le pregunté sobre si él operaría la sucesión cubana; hablamos sobre Dios, del que me dijo: me llevo tan bien con él, que ni nos conocemos, y de los atentados, 600, recordó, y de la muerte: Tengo respeto y pasión total y absoluta sobre la muerte… Ya quiero tranquilidad total.

El viernes, cerca de la medianoche su hermano Raúl anunció su fallecimiento.

El viejo comandante había alcanzado la tranquilidad total.

Y la transición, abierta, imparable.

RETALES

1. SIGUIENTE. Enrique Ochoa Reza recordó que Tomás Yarrington tiene suspendidos sus derechos partidistas desde 2012. Y que su caso, como los de Chihuahua y Quintana Roo, quedarán zanjados en diciembre;

2. FISCAL. Le contaba el viernes del movimiento para impedir que Raúl Cervantes sea fiscal general, al tiempo que PAN y PRD operan para que el nombramiento del fiscal anticorrupción se discuta en febrero. El PRI lo quiere en diciembre; y

3. CONSTITUYENTES. Habrá que dar luz a algunas de las propuestas de Morena en el constituyente de Ciudad de México, como la apropiación total de la plusvalía inmobiliaria, y el derecho a la revolución, entre otras.

Nos vemos mañana, pero en privado

 

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