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Palacio Nacional no quiere a David Colmenares como auditor de la Federación. Él lo entendió y había aceptado irse. Pero es el auditor de López Obrador: horas antes del cierre de la convocatoria, le avisaron que volviera a presentarse para repetir en el cargo.

El plazo se vencía a las 12 de la noche en la Cámara de Diputados, y Colmenares se inscribió a mediodía. Algo sabe Colmenares para haberse inscrito, a sabiendas de que a quien quieren en Palacio Nacional es a María de la Luz Mijangos.

De 92 aspirantes, la favorita del gobierno es Mijangos, la fiscal Anticorrupción de la FGR que exoneró a Manuel Bartlett, en la investigación por el origen de su patrimonio. Su esposo, Jaime Cárdenas, fue por años un cercano colaborador de Bartlett.

Es llamativo que Colmenares cambió de opinión, a última hora, y se inscribió: recordemos que, por complacer a López Obrador, rectificó en 2021 el sobrecosto de la cancelación del NAIM. Bastó que el presidente le dijera que sus números eran exagerados.

Enseguida, Colmenares reconoció “inconsistencias” en su primer informe, cuando el sobrecosto de echar para atrás la obra ascendía a 331 mil 996 millones de pesos. Tras el regaño en laMañanera, unas horas después bajó la cifra a 113 mil 328 millones de pesos.

“Me gustaría que la Auditoría Superior de la Federación aclarara sobre ese dato, que está mal, es exagerado”, dijo López Obrador por la mañana; por la tarde, Colmenares reconoció “inconsistencias en la cuantificación”.

Más todavía: Colmenares le sirvió en bandeja a López Obrador la cabeza de Agustín Caso, quien como jefe de la Auditoría Especial de Desempeño, fue quien estimó que cancelar el aeropuerto de Texcoco tuvo sobrecosto de 331 mil millones. Pues lo echó.

Dar la razón a López Obrador le granjeó a Colmenares la confianza del expresidente, quien le perdonó en sus discursos anticorrupción sus 72 viajes al extranjero ¿Acaso debe viajar tanto fuera de México un auditor superior de la Federación? No, pero se lo dejó pasar.

Con López Obrador, Colmenares redujo las auditorías y la fiscalización, por lo que se registraron menos denuncias por corrupción, menos investigaciones y menos sanciones penales y administrativas. ¿Resultado? Un paseo para el gobierno.

El asunto es que la intención de Colmenares de relegirse exhibe una pelea entre el hombre de Sheinbaum en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de Morena; y Ricardo Monreal, coordinador.

Monreal va con Colmenares, de quien Ramírez Cuéllar tiene mala opinión y cree que dañó a la ASF como organismo facilitador de la rendición de cuentas, al imponer una agenda política basada en intereses propios. O sea, Sheinbaum no quiere a Colmenares.

Sheinbaum prefiere a María de la Luz Mijangos.