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A lo mejor alguno de ustedes tuvo la oportunidad de ver una extraordinaria película llamada “Soylent Green” su traducción al español fue “Cuando el destino nos alcance”.

Película realizada en 1973 donde se presenta una serie de efectos catastróficos sobre el planeta tierra, se supone que es el año 2022, y se desarrolla en la ciudad de Nueva York, donde habría 40 millones de habitantes.

En este film se aprecia a una pequeña élite política que tiene un control absoluto de las ciudades y su raquítica economía, que a su vez les permite tener acceso a ciertos “lujos” como comer verduras, frutas y carne. Los demás, me refiero a millones de personas se ven hacinadas en las calles, muriendo de hambre y viviendo en una ciudad contaminada al extremo.

La alimentación que se ofrecía a esas personas, me refiero a los millones de pobres era la famosa “soylent green” que no era otra cosa más qué el procesamiento de una especie de galleta verde que se hacía con los cuerpos de las personas que iban muriendo.

La crisis, la hambruna y la desesperación era tan extrema que a los ancianos los invitaban a morir, se les proyectaba un video donde ellos decidían el paisaje, se apreciaba el mar, ríos o algún bosque, bellas imágenes de lugares que dejaron de existir y que sólo se podían ver por medio de esos videos, ahí moría la gente para después su cuerpo ser procesado para hacer la galleta verde.

Bueno, creo que ya conté buena parte de esa película que tuve la oportunidad de ver aún siendo estudiante en la UNAM en la materia de cine.

¿A dónde pretendo llegar? Pues muy simple, es a identificar que aquella película, que se veía como un futuro incierto, una auténtica película de ciencia ficción, algo prácticamente imposible de creer, hoy día lo estamos viviendo. El COVID-19  se ha convertido en esa destrucción masiva que pudiera acabar con la raza humana, una pesadilla de la que a diario queremos despertar de ella, pero resulta que no es un sueño, es nuestro nuevo destino.

Hoy día, estamos viviendo la parte más delicada de la pandemia, y lo extraordinario es que conforme pasa el tiempo vamos diciendo lo mismo, esto es, qué cada día todo es más difícil, más complicado, los hospitales hoy día están saturados, los médicos y enfermeras ya no pueden más, las economías revientan de forma complicada y conocer de muertes y muertos se está convirtiendo en algo cotidiano.

Los políticos justificando todo y las vacunas ausentes y peor aún, sin fecha para saber cuándo nos podremos vacunar, o si alguna vez tendremos acceso a ello.

Así el mundo, así México, así Sonora y así Hermosillo, estamos viviendo un aterrador panorama y estamos reaccionado muy lentos, los ciudadanos no queremos entender lo que sucede frente a nuestros ojos, las autoridades simplemente dejando pasar el tiempo y esperan a que todo vuelva a su estado normal, simplemente como la puerta de Alcalá me refiero a dejar pasar el tiempo.

El futuro nos alcanzó y la pandemia cobra miles y miles vidas de familiares, amigos o conocidos, el futuro ya llegó y aquella película que era algo difícil de pensar se convirtió en el día a día.

Soylent Green es nuestro momento, una clase política dominante con sus privilegios dejando que las cosas sucedan y una sociedad apática callada y ajena a los grandes problemas.

Definitivamente… “El destino nos alcanzo

 

De ida

Arrancan, pero no arrancan, las campañas políticas en Sonora han comenzado, al menos así lo han dado a conocer algunos de los candidatos a Gobernador, lo extraordinario es que el ambiente no está propicio para dar a conocer proyectos o propuestas políticas.

Es por demás, el tema es y seguirá siendo la pandemia que vivimos, el tema son los enfermos que conocemos y las muertes que se reportan a diario. El tema son los hospitales hasta el tope y la falta de médicos, por lo mismo será muy complicado que una campaña política haga efecto en el ánimo de los sonorenses.

No quiero decir que no participemos cuando llegue el momento, lo que veo es un desánimo de muchos hombres y mujeres que lo único que desean hoy día es conservar su empleo, tener lo suficiente para sobrevivir en esta época o buscar la seguridad para su familia. Así las cosas, las campañas arrancan, pero no arrancan.

De vuelta

Un moño rojo… sí, un moño rojo puede salvar una o muchas vidas, piden los trabajadores de servicios públicos municipales, esos que pasan a tu casa a recoger la basura, que si tienes en casa un enfermo de Covid-19 sus desechos los pongas en una bolsa separada y amarrada con un listón rojo, además de rociarla con algún desinfectante.

Se trata de cuidarlos, ellos trabajan día a día con los desperdicios de todos nosotros y dejarles algunos de ellos contaminados sin avisarles es muy peligroso.

Si ellos enferman, todos estaremos en problemas, además recordemos que ellos tienen a su familia a la cual también están cuidando.

Ya lo sabes un moño rojo es la diferencia.

Aserrín

Todos somos culpables… no queda la menor duda que estamos en serios problemas, pero ciudades como Hermosillo urge se haga algo. Por un lado las autoridades deben ponerse la pilas y por el otro la sociedad debemos cuidarnos.

Pues queramos o no se están conjugando dos cosas, la primara una autoridad que no quiere reconocer el grave problema para no tener problemas políticos, por el otro lado una sociedad que le está valiendo madres todo lo que se recomienda. Así que o nos ponemos las pilas o simplemente se nos apagará la luz.

Victor Mendoza Lambert director de Grupo Entre Todos.

Correo: [email protected]

Twitter: @VictorMendozaL

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