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Negar que los desaparecidos de Ayotzinapa fueron levantados por policías municipales, asesinados por Guerreros Unidos (lo medular del caso) y que muy (pero muy) probablemente quemaron sus cuerpos, los trituraron y echaron al río San Juan, equivale a negar los campos de concentración, trabajos forzados y exterminio de la Alemania nazi.

Si en las investigaciones ministeriales de aquella matanza realizadas en el peñanietismo por la PGR con Murillo y la Oficina Especial del Caso Iguala de la CNDH se cometieron arbitrariedades y errores, o si personal de la Procuraduría, el Ejército, la Marina Armada, la Policía Federal y otras instituciones dejó de hacer o hizo lo que fuera para que se fabricara una mentira, ¿quién se atreve a negar ocho años después que los jóvenes fueron asesinados por Guerreros Unidos y sus cuerpos quemados hasta su carbonización, triturados y echados al río San Juan, lo cual es la esencia de la abominable “verdad histórica”?

Creer que la narrativa en boca de Jesús Murillo Karam fue urdida en una reunión colectiva encabezada por él con la presencia, entre quién sabe cuántos conspiradores, del actual secretario de Seguridad capitalina, Omar García Harfuch, y el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, es imaginar que el asesinato de Luis Donaldo Colosio se fraguó en un acuerdo tumultuario de Carlos Salinas de Gortari, Mario Aburto Martínez, los agentes ministeriales que hicieron la investigación, los jueces y magistrados implicados en el proceso contra el homicida, o que a Enrique Camarena Salazar lo torturó y mató Caro Quintero mientras en el cuarto de al lado aguardaban, departían y se frotaban las manos el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, y los titulares del gobierno de Jalisco, la PGR y el secretario de la Defensa Nacional, como decía la DEA.

El presidente López Obrador dijo ayer que “en el caso del procurador Murillo Karam su detención, independientemente de declaraciones de los implicados, él mismo se inculpa, de acuerdo con el informe y la investigación de la Fiscalía. Él sostiene… A ver si pones… Esto es lo que dice el fiscal cuando le estamos informando a los padres…”.Y se proyectó el video de Alejandro Gertz Manero diciendo: “Fue en ese momento cuando el procurador general de la República, Jesús N, se presentó ante los medios y señaló lo siguiente: ‘Estamos preparando un equipo de investigación; se trasladarán el jefe de la agencia de seguridad y su servidor, que seremos los responsables directos de esta investigación’. Ante esa afirmación…” (fin del video).

AMLO no es abogado, pero alguien debió prevenirle de que su interpretación de que el mismo Murillo se inculpó es por completo errada: hasta un iniciado en Derecho, pero sobre todo Gertz Manero, sabe que la PGR y ahora la FGR como instituciones, y sus titulares en lo personal, son responsables de cualquier investigación federal.

Contra la “histórica”, la perversa verdad alternativa es pura superchería.