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Muy en su derecho, al margen de la campaña para los comicios del 6 de junio, Ricardo Anaya, hace una gira proselitista por algunas regiones del país, al estilo de las que hiciera López Obrador, en busca de adeptos para lanzarse por la Presidencia de la República en el 2024. En paralelo, emite piezas audiovisuales en internet. La última de éstas aunque lanzada el 2 de marzo, la semana pasada llegó a ser trendig topic.

Anaya comienza su mensaje así: “Hola, estoy a punto de salir hacia Puebla, antes de tomar carretera quiero decirte dos cosas muy delicadas”. (Para los fines del mensaje el comentario: “a punto de salir hacia Puebla”, no tiene importancia alguna, lo mismo hubiera podido decir quiero ir al cine o tengo agruras). Luego muestra un cúmulo de hojas tamaño carta. “Mira —dice— este es el informe de la Auditoría Superior de la Federación” —¿de dónde lo sacó?—. “Este informe que tengo en la mano y que acaba de salir dice cómo se gastó (pretérito perfecto) el dinero de los mexicanos en 2019, es decir durante el primer año de gobierno de López Obrador”. Luego acota que en el peor año de Peña Nieto hubo menos irregularidades que en el primero de López Obrador. Dice: “Además hay algo muy grave, según la Auditoría, cancelar el aeropuerto de Texcoco y, aquí está, en la página 12 del informe respectivo, va a costar (perífrasis verbal de futuro —¿por fin se gastó o va a costar?—) 331,000, casi 332,000 millones de pesos”.

“¿Qué contestó López Obrador?” —se pregunta y responde—: “Lo que siempre dice: ‘que él tiene otros datos’”. Muestra una carta que López Obrador mandó a la Cámara de Diputados —¿quién se la allegó?— en la que dice: “que no tiró a la basura 300,000 millones que sólo tiró a la basura 110,000 millones”. No lo estoy inventando —asegura Anaya—. No está mintiendo pero sí está dando por hecho que el presidente aceptó que tiró dinero a la basura lo cual es manipulación del lenguaje.

Pero aquí viene lo que llamó la atención del mensaje anayesco. “Tú estarás pensando, ¿Qué tanto son 110 millones? Tú imagínate que el gobierno te diera a ti un apoyo mensual de 2,000 pesos. Que todos los meses (cada 30 días) del año recibieras una beca o un apoyo de 2,000 pesos. Con el dinero que López Obrador reconoció que “tiró a la basura” alcanzaría para darle ese apoyo o esa beca a 4 millones y medio de personas”. (Aquí como una prueba de que no manipula ni las palabras ni los datos debió decir que durante un año).

“Es un poco como el compadre que gana 2,000 pesos a la semana (cada 7 días) y en lugar de pagar la luz, el agua, el gas, comprar la comida para la familia, se los bota en caguamas. (Una caguama cuesta 40 pesos le alcanza para 50 caguamas, si los 2,000 pesos son semanales como Anaya señala en el último ejemplo puede comprar siete caguamas y cuarto por día —no hay quien se las tome, no por falta de ganas sino falta de tiempo entre tomar e ir a hacer pipi se le va el día y, ¿a qué horas duerme la mona?— Ahora, si como en el primer ejemplo los 2,000 pesos son mensuales, le alcanza para comprar poco más de caguama y media diaria, cantidad posible de beber). Del ejemplo de las caguamas —¿semanales o mensuales?—, concluye que “él ‘compadre’ que lo hace ‘se lleva de corbata’ —expresión popular mal empleada— a su familia cuando gasta en lo que no debe. Así es López Obrador como presidente”. Por la prisa de irse a Puebla no explicó bien. ¿Con el dinero que AMLO tiró o ¿tirará? a la basura, podría tomarse siete caguamas y cuarto cada día o nada más alcanzaría para beber una y media?