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Muy rápido empezó la esgrima contra la alianza PAN, PRI y PRD, siguiendo la receta del presidente López Orador.

La reacción del dirigente de Morena, Mario Delgado, fue: “La alianza #PRIANPRD le termina dando la razón a la advertencia que ha hecho el presidente López Obrador desde hace años sobre ellos: son lo mismo, son la mafia en el poder”.

Muy rápidamente apareció en Twitter un contraargumento serio. Fue de Luis Carlos Ugalde, director de Integralia y conocedor si alguno de la dinámica democrática mexicana.

Ugalde tuiteó:

“El mismo argumento (de que son lo mismo) aplica para la alianza del Morena y Partido Verde: el Verde fue aliado del PAN y del PRI por casi dos décadas. Aprobó las reformas estructurales de Peña Nieto. Muchos de sus dirigentes son notorios por su frivolidad y denuncias de corrupción”.

Habría que agregar que el argumento vale también para Morena. Casi todo Morena estuvo antes en el PRD y en el PRI, y, en los tiempos heroicos, casi todo el PRD estuvo en el PRI.

Los votantes hemos visto a Morena gobernar estos años con López Obrador a la cabeza y el espectáculo no ha sido particularmente alentador respecto de la calidad de sus políticos, sus programas, su honestidad o sus resultados.

Ni Morena ni López Obrador han aprovechado el turno al bat en el gobierno para sacar la pelota del estadio. Sus únicas grandes cifras son de fracaso o ineptitud.

No han mejorado nada de lo que recibieron: ni la economía, ni la seguridad, ni la educación, ni la energía, ni la corrupción, asunto del que se habla mucho y se hace poco, y cuyos escándalos tienden a crecer más que a reducirse.

Morena puede decirse distinto de sus adversarios, pero no puede presentar la menor prueba tangible de en qué consiste la diferencia. Se ha comido estos años de victoria sin mostrar nada que haga la diferencia para bien.

Morena no ha dado cátedra hasta ahora sino de desorden, indisciplina, incapacidad de elegir a sus dirigentes y de corrupción, según la denuncia de sus propios notables, cuando competían, hace unas semanas, por la dirección del partido.