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El presidente, Robles y Peña

Son como tornillos sin tuercas. Florestán.

El presidente hizo ayer una serie de declaraciones que leo como señales, sino de paz, sí de serenidad, al referirse al caso Robles.

El hilo comenzó cuando le preguntaron sobre el desayuno del martes, tras el fallo judicial contra Rosario Robles, del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, con José Antonio Meade y José Antonio González en su oficina de Palacio Nacional, que primero negó y luego tuvo que salir a reconocer.

López Obrador respondió que estaba al tanto, que era un asunto de gremio, y así lo veo yo, y que de ser bueno para el país, él también se reuniría con sus antecesores, lo que me pareció algo nunca dicho por un presidente del México moderno, aunque hubo expresidentes que sí se vieron en privado con algunos de los que los antecedieron.

Aquí destaco la serenidad cuando al referirse al caso Robles, aclaró, primero, que no hay ninguna otra investigación en su contra, cuando la tarde anterior el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, había dicho que sí, y al responder otra pregunta, esta sobre Peña Nieto, a quien el juez del caso Robles mencionó, dio a conocer que en lo que toca a Hacienda, la UIF, no tenemos información, pero, como debe, lo dejó abierto al Poder Judicial: el juez es el que tiene que decidir si se llama a declarar a otras personas.

En fin, que recupero esta vertiente de serenidad, para mí central, de la mañanera aunque tengo claro que el caso Robles no es un punto y aparte ni un punto final; es un punto y seguido.

RETALES

  1. FRAGILIDAD.- La decisión del juez Felipe de Jesús Delgadillo de dictarle prisión preventiva justificada a Rosario Robles, cuando el delito, legalmente, no es grave, deja a todos en una especie de indefensión. El juzgador recorrió las 16 opciones y dictó la más dura, la cárcel, afectando, dicen los entendidos, el principio constitucional de inocencia y la garantía de seguir procesos de delitos no graves en libertad. A ver qué pasa si llega a la Corte;
  2. ENCUENTRO.- Ayer coincidieron en un autobús del aeropuerto y en el vuelo a Oaxaca, el presidente López Obrador y David Colmenares, auditor superior de la Federación. El primero fue a un encuentro regional de empresarios y nueve gobernadores, y el segundo a la firma de dos acuerdos, uno con la Concamín y otro para monitorear en tiempo real el traspaso de la Policía Federal a la Guardia Nacional;
  3. TASAS.- El Banco de México decide hoy si baja o no la tasa de interés, de 8.25 a 8 por ciento, en momentos en que ya el mundo habla de recesión, la incertidumbre tumba los mercados y pone a volar al dólar. Este trance toma a México con sólidos recursos financieros pero con luces amarillas en cuanto a crecimiento y certidumbre, con una bolsa en niveles de cinco años y un dólar cerca de los veinte pesos.
Nos vemos mañana, pero en privado.