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El día que otro presidente pidió perdón
Foto de Internet

Durante su último Informe de Gobierno, el 1 de septiembre de 1982, el entonces presidente de la República, el priista José López Portillo, ofreció disculpas a la nación mientras hacía un balance del trabajo que realizó (o no pudo realizar) durante su sexenio, el cual inició en 1976.

El día que otro presidente pidió perdón - jose-lopez-portillo
José López Portillo. Foto de Internet

En medio de lo que fue la parte inicial de la fuerte crisis económica que vivió México en esa década, la cual provocó, entre otras cosas, una fuerte devaluación del peso, López Portillo aprovechó ese discurso para nacionalizar los bancos mexicanos (los cuales fueron privatizados nuevamente durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari) y pronunció una de sus frases más famosas: “Ya nos saquearon. México no se ha acabado. ¡No nos volverán a saquear!”.

Pero el discurso se tornó más lacrimógeno cuando se disculpó por el estado en el que se encontraba la economía nacional, aunque no perdió la oportunidad de responsabilizar de ello al entorno mundial, dentro del cual también se había registrado la disminución de los precios del petróleo, la principal exportación mexicana.

“Admitimos nuestra responsabilidad; pero no nos responsabilizamos por ellas. Como lo he dicho, soy responsable del timón; pero no de la tormenta”, pronunció el mandatario que, unos años antes, había asegurado que México tendría que prepararse para “administrar la riqueza”.

“Todos estos factores: altas tasas de interés afuera que arrastran a las de adentro, baja del precio de las materias primas, exceso de importaciones, disminución de exportaciones, baja en el turismo externo, aumento del turismo nacional al extranjero, colocaron a nuestra economía en una situación súbita de particular vulnerabilidad”, enumeró el mandatario a quien, unos meses más tarde, se le acusaría de poseer una propiedad cerca de la actual zona de Bosques de las Lomas, y que entonces fue bautizada como “La Colina del Perro”, en alusión a una de sus famosas frases: “Defenderé el peso como un perro”.

Entre lágrimas, López Portillo continuó con su discurso en el recién inaugurado Palacio Legislativo de San Lázaro (se estrenó un año antes), donde solían presentarse los Informes de Gobierno en medio de una especie de “día del presidente” que se celebraba cada 1 de septiembre, el cual incluía desfile con papelitos tricolor y un largo desfile para saludar al presidente en Palacio Nacional, el cual era conocido como “el besamanos”.

“Hicimos todo lo que pudimos, incluso nos lo han satanizado; pero afirmo que sigue siendo imperativo del sistema conquistar por el derecho y el desarrollo la justicia. Más, no pude hacer”, dijo mientras se secaba las lágrimas.

Continuando con los sollozos y lanzando un fuerte golpe sobre la mesa en la que se encontraban los micrófonos que transmitían la voz de López Portillo a todo el país a través de una cadena nacional que enlazaba a absolutamente todas las estaciones de radio y televisión de México, pidió perdón.

“A los desposeídos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón, que he venido arrastrando como responsabilidad personal, les digo que hice todo lo que pude para organizar a la sociedad y corregir el rezago; que avanzamos; que si por algo tengo tristeza, es por no haber acertado a hacerlo mejor”.

José López Portillo entrego la Banda Presidencial a Miguel de la Madrid Hurtado tres meses después, el 1 de diciembre de 1982, en medio de la peor crisis económica que se ha vivido en la historia de México. Murió en 2004, cuando tenía 83 años.

Por Carlos Tomasini (@carlostomasini)