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Tragedia del Chapecoense pudo evitarse con 5 mil dólares
Foto de AP

El que se ha convertido en el peor accidente aéreo en la historia del futbol pudo haber sido evitado de haber cumplido con las normas aéreas internacionales, y por la cantidad de 5 mil dólares, poco más de 103 mil pesos.

De acuerdo con los primeros análisis de las autoridades colombianas, la decisión de la empresa LaMia de no pagar para reabastecerse de combustible y los derechos por usar un aeropuerto, que habría costado la cantidad señalada, fueron las causas principales del incidente.

La decisión no solo se debe al piloto Miguel Quiroga Murakami, sino que se dio en las oficinas de la aerolínea, que se había visto favorecida por varios equipos de futbol pese a tener solo una aeronave en funcionamiento de una flota de 3 pequeños aviones RJ85.

De acuerdo con el gerente de LaMia, el boliviano Gustavo Vargas, todo salió mal desde el primer momento, cuando las autoridades de Brasil les negaron la entrada al país debido a una violación de sus leyes en un vuelo anterior.

Por lo mismo, se decidió cambiar el itinerario por un vuelo directo entre Santa Cruz, Bolivia, y Medellín, en Colombia, un viaje inseguro debido a que la capacidad de combustible del pequeño avión apenas alcanzaba para completar el viaje de 2 mil 970 kilómetros que separan a ambas ciudades.

Esa decisión fue cuestionada por la inspectora Celia Castedo. Sin embargo, el técnico de vuelo Alex Quispe, quien murió en el accidente, le aseguró a la tripulación y a la propia inspectora que podrían realizar el viaje sin problemas, poniendo en peligro no solo a las personas en el avión, sino a cualquier persona en tierra en la misma ruta que la nave.

A eso se suma el hecho de que el aeropuerto de Cobija, previsto en el plan original como parada, no cuenta con la capacidad para trabajar de noche, por lo que aterrizar para recargar combustible en él habría sido imposible.

Otra oportunidad para evitar la tragedia se dio cuando decidieron no abastecerse en Bogotá. Pese a lo pequeño del avión, el piloto decidió pensar en el costo que implicaba la parada en la capital colombiana, mismo que la FAA de Estados Unidos cifró en 5 mil dólares.

Esta cantidad hubiera servido para pagar los 9 mil 344 kilogramos de combustible del tanque del avión, así como el uso del aeropuerto y el personal de tierra.

Quiroga, al mismo tiempo piloto y accionista de la empresa, debió haber sabido no obstante que de encontrarse volando en Colombia con un porcentaje mínimo de combustible le habría significado una multa de hasta 25 mil dólares, y quizá ver inmovilizado el avión.

Por ello decidió arriesgarse y continuar hasta Medellín, donde para mala suerte otro avión había obtenido prioridad para aterrizar por una posible fuga en uno de sus tanques, y se vio obligado a esperar el aterrizaje de dos vuelos más, lo que significó que se quedara sin combustible y ocurriera la tragedia.

Con información de El Tiempo