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La democracia está bajo presión: Daniel Zovatto
Foto de internet

Conmemorar el Día Internacional de la Democracia es una oportunidad para recordar que la democracia se ha de centrar en las personas.

La ONU declaró cada 15 de septiembre conmemorar la democracia, explica la Organización para las Naciones Unidas, se basa en la inclusión, la igualdad de trato y la participación, y es un elemento fundamental para la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, establece, en su artículo 21, que “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público”.

Ello ha inspirado la creación de constituciones en todo el mundo y ha contribuido a la aceptación global de los valores y principios democráticos.

En su día, se debe recordar que la democracia, a su vez, proporciona el entorno natural para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos.

No obstante, el Doctor Daniel Zovatto, politólogo experto en democratización, alerta que la democracia, ya sea a nivel global o a nivel regional, está bajo presión.

En una breve pero precisa explicación sobre el estado actual de la democracia, el analista señaló que hay un punto determinante en el discurso de António Guterres, secretario general de la ONU sobre la democracia, la cual, ha demostrado, en los últimos años, que la coyuntura apunta una mayor presión a las democracias.

“Coincide con una época en que escasea la confianza y abunda la ansiedad. No se resuelven los conflictos, no se actúa ante la emergencia climática, se dejan impunes las injusticias y se reduce el espacio cívico.

Explicó que, a nivel global, predomina un intenso debate acerca del estado de la salud de la democracia.

En dicho debate no existe consenso. Analistas apuntan que se vive actualmente una etapa caracterizada por una recesión, agravada por un incremento de líderes populistas y autoritarios.

No obstante, argumentó que otros expertos afirman que más que un deterioro “cuantitativo”, los países, y sus formas de gobierno, atraviesan por un proceso de deterioro de la calidad de las democracias.

“Este grupo enfatiza, asimismo, el apoyo ciudadano y la fuerte resiliencia demostrada por la democracia”, señaló.

Mientras, a nivel regional, en América Latina el estado de la democracia es “altamente preocupante”.

El Director Regional para América Latina y el Caribe explicó que, tomando en cuenta que cuatro décadas de la considerada “Tercer Ola”, la democracia enfrenta una fuerte presión marcada por el apoyo de la misma, por la insatisfacción de la ciudadanía y por el aumento de habitantes “indiferentes”, al tiempo que el apoyo de los gobiernos autoritarios se mantiene estable, en un 15 por ciento.

Para el doctor Zovatto, el descontento democrático coincide, además, con el deterioro que experimenta la calidad de la democracia en América Latina.

El experto en América Latina argumenta que, de acuerdo con el Índice Democrático 2018, que hay dos países con “democracias maduras”: Uruguay y Costa Rica.

En tanto, 10 países son considerados como “democracias defectuosas”, donde podemos encontrar a Guatemala, Honduras, Bolivia y Paraguay.

Por último, hallamos regímenes autoritarios en la región, con los casos de Nicaragua, Venezuela y Cuba.

El doctor plantea la pregunta: ¿cuáles son las causas que originan esta fatiga democrática?

El experto en democratización responde que hay dos factores que explicarían esta fatiga: los estructurales, con el cambio a una nueva sociedad y la aceleración tecnológica en una “época de la aceleración”, y por el otro, una falta de resultados de la democracia.

Afirma que los latinoamericanos no piden más autoritarismo.

“Lo que demandan es que sus gobiernos los escuchen mejor, gobiernen con transparencia y den respuesta oportuna y eficaz a sus expectativas y demandas”, afirmó. 

Por último, el autor cuestiona si, ante el escenario tan complejo, hay alguna solución y cómo recuperar el apoyo ciudadano con la democracia.

“¿Cómo mejorar la satisfacción ciudadana con la democracia? ¿Cómo recuperar la credibilidad con las élites y las instituciones políticas? ¿Cómo hacer frente al populismo y la polarización?”, cuestionó.

Como posibles soluciones, el jurista señaló que América Latina necesita una agenda renovada de reformas enfocada “a mejorar los niveles de representación, garantizar la gobernabilidad, fortalecer las instituciones y mejorar la calidad de la democracia”.

Añadió que esta agenda renovada debe tener por objetivos garantizar una ciudadanía efectiva, aumentar la participación ciudadana, recuperar la legitimidad y credibilidad de las instituciones y asegurar la plena vigencia del Estado de Derecho, así como luchar frontalmente contra la impunidad y corrupción.

“Esta nueva agenda debe sentar las bases de una democracia de nueva generación, de mejor calidad y mayor resiliencia, entendiendo por ello la capacidad de los sistemas sociales para afrontar crisis y desafíos complejos así como sobrevivir a ellos, innovar y recuperarse”, afirmó.

En conclusión, Zovatto afirma que la construcción de la agenda se debe debatir con inteligencia e innovación, dirigida a recuperar la complicidad y confianza de una ciudadanía que se identifica con la democracia, pero que descree a sus instituciones y está frustrada con la política y sus élites.

Con información de López-Dóriga Digital