
‘En mis películas siempre está presente la enfermedad y el dolor, es una manera de dinamizar la acción a través de la reacción de los personajes a ese dolor’, dijo Almodóvar
El director español Pedro Almodóvar protagonizó este sábado en París una clase magistral en la que dio claves sobre su forma de hacer cine, su pasión por los actores o por el color y en la que confesó que “no sabría contar una historia sobre seres absolutamente felices”.
En mis películas siempre está presente la enfermedad y el dolor, es una manera de dinamizar la acción a través de la reacción de los personajes a ese dolor. Sería imposible hacer una película en la que no apareciera la enfermedad”, aseguró el cineasta en un cine de la capital francesa, en el que se proyecta una retrospectiva suya bajo el paraguas del Centro Pompidou de París, que se encuentra cerrado por renovación.
El acto contó con la presencia de su hermano y productor Agustín Almodóvar, así como del compositor de la música de buena parte de sus películas, Alberto Iglesias.
Almodóvar, que respondió a las preguntas de un grupo de estudiantes de cine y reaccionó a los extractos difundidos en la pantalla de algunas de sus películas, aseguró que uno de los hilos conductores es “el acompañamiento” a personas afectadas por algún problema, como en ‘Volver’ o ‘Hable con ella’.
El director señaló, sin embargo, que no suele incluir en sus películas escenas dramáticas y prefiere que sean los protagonistas quienes las narren.
Eso demuestra mi fascinación por los actores”, dijo el cineasta, que confesó que los intérpretes son el elemento esencial de sus películas y se felicitó de que muchos de ellos se hayan convertido de su mano en estrellas.
Entre ellos citó a Antonio Banderas, Victoria Abril, Marisa Paredes o Penélope Cruz: “Las personas que han trabajado conmigo han tenido después un gran éxito”.
“Mis personajes son complejos. Intento explicarlos de forma exhaustiva, son seres humanos que el espectador debe comprender. No me gusta juzgar a los personajes, sobre todo porque los someto a situaciones extremas. Al final, me hago amigo de mis personajes, pero no resuelvo todos sus problemas, les acompaño en un camino en el que trato de que al final estén en mejor situación de cuando empezó la película”, relató.
El director manchego comenzó repasando sus inicios en el cine, aquella cámara en Super8 con la que rodaba escenas que luego él mismo doblaba, y tras ver un episodio de ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ aseguró que “entonces todavía no sabía hacer cine”, aunque “siempre supe -dijo- que era una gran fiesta”.
Una sensación que se traduce, según los organizadores de la retrospectiva, en el color particular de sus filmes, que el director explicó como una reacción al luto tradicional que impregnó su infancia en La Mancha, donde su madre estuvo obligada a llevarlo muy temprano.
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Pero también a su memoria del cine en ‘Technicolor’, a su cultura Pop y a su intención de no hacer un cine naturalista, que se apoya en esos colores tan peculiares para crear una sensación de irrealidad.
Cuando preparo una película me siento como un pintor, lo primero que elijo es como viste la protagonista, como va peinada. Luego elijo el sofá en el que está, luego la pared del fondo. Al final, hago un cuadro en tres dimensiones”, dijo.
A punto de estrenar su última película, ‘Amarga Navidad’, seleccionada en la sección oficial del Festival de Cannes, el cineasta de 76 años se mostró encantado del homenaje que le rinde el Centro Pompidou.
“Para mí es maravilloso porque es un modo de celebrar el cine que he hecho y también celebrar el hecho de que el tiempo ha respetado bastante mis películas y no se han quedado viejas”, señaló hace unos días el director en París.