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Los libros deberán adaptarse a las nuevas tecnologías e ir a donde están los lectores
Foto de Pixabay.

El negocio de los libros experimentará importantes cambios en la “nueva normalidad”, ya que es una industria que, como muchas otras, deberá adaptarse a los nuevos hábitos de los consumidores, los cuales cambiaron drásticamente durante la contingencia sanitaria.

En el caso de la industria editorial, la sociedad está moviendo a la tecnología, por eso debemos preguntarnos en dónde está el usuario buscando información, dónde se reúne con otros usuarios generando información y qué tipo de cosas está buscando”, reflexionó Irina Leyva, supervisora de Soluciones de Impresión Profesional de Canon Mexicana.

Durante el webinar “Nuevos modelos de negocio para el segmento editorial en esta nueva realidad”, la ejecutiva indicó que los lectores son los que dictarán el camino hacia el que se deberá mover esta industria.

Los libros físicos seguirán existiendo gracias a tecnologías como la impresión digital (que puede hacer que llegue a más personas a distancia o tener tirajes más pequeños), pero será necesario experimentar con nuevos productos. “Por ejemplo, la ultrapersonalización está muy en boga, pero hay que pensar en muchos segmentos y nichos de mercado que incrementan mucho el valor del libro de una forma incalculable”, indicó.

La compra de libros por suscripción es una gran idea, que es lo mismo que haces por streaming con la música y las series de televisión; básicamente es crear nuevas experiencias para el consumidor; y por el lado de los editores, mejorará el tema de inventarios y de ventas”, explicó.

Asimismo, subrayó que los editores y librerías independientes deberán hacer uso de plataformas que ya existen, como las redes sociales, con el fin de estar presentes en donde la gente está hoy.

Otro campo que se modificó rápidamente con el confinamiento fue el de la educación, en donde se debieron introducir en unas cuantas semanas nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje.

“Hay que ver cómo el libro impreso se va a adaptar a esos modelos educativos, y una de las mejores formas de hacerlo es a través de la publicación dinámica, donde el contenido va de acuerdo con lo que el profesor y la escuela necesitan, generando libros personalizados”, subrayó Leyva.

Saber qué quiere el mercado

En este foro virtual también participó Alejandro Ramírez, director general de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), quien recalcó que la tecnología está obligando a las empresas editoriales a plantearse nuevas estrategias que vayan de acuerdo con las nuevas herramientas disponibles.

“La industria editorial tiene mucho la tendencia de mirar hacia adentro, pero ahora el mercado le exige mirar hacia afuera”, apuntó.

Así, este sector deberá conocer más al mercado de sus lectores y saber con certeza qué quieren hoy, en vez de solamente suponer qué podría funcionar para ellos.

Contando con información se incrementan las probabilidades acertadas con respecto a lo que se va a publicar y bajo qué esquema se va a publicar”, mencionó. “Debemos adaptarnos rápidamente para darle un valor agregado al libro con el fin de que sea un producto que se siga moviendo”.

Ramírez recordó que los libros están íntimamente ligados a la cultura: “El libro es un producto singular, que tiene características que lo hacen incomparable con otro tipo de productos como fuente de diversión, fuente de conocimiento y como vehículo de relación social”, aseguró.

Con información de Carlos Tomasini