Minuto a Minuto

Internacional Unas 56 millones de personas están en alerta en noreste de EE.UU. por tormenta invernal
El Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU. detalló que la tormenta invernal se terminará de formar este domingo 22 de febrero
Nacional Extraditan desde España a sacerdote acusado de abuso sexual infantil en Jalisco
El sacerdote Ramón “N” es señalado en Jalisco por los delitos de abuso sexual infantil agravado y corrupción de menores
Nacional Así es como los cárteles en México reclutan a jóvenes aprovechando el algoritmo de redes sociales
Cárteles en México han modernizado el método de reclutamiento de jóvenes a través del algoritmo de redes sociales
Nacional ¡Vuelve el frío a la CDMX! Alerta Amarilla para el domingo 22 de febrero de 2026
Estas son las alcaldías de la CDMX que tendrán Alerta Amarilla por frío para las primeras horas del domingo 22 de febrero de 2026
Nacional México registra su día más violento de 2026 con 66 homicidios
De acuerdo con el informe diario de seguridad del Gobierno federal, el viernes 20 de febrero fue el día más violento en lo que va de 2026
Nuestra memoria para objetos perdidos es mucho mejor de lo que pensamos, revela estudio
Foto de Maria Ziegler en Unsplash

La próxima vez que no sepa exactamente dónde ha dejado las llaves, dónde estacionaste el coche o dónde guardó las gafas, no renuncie a su memoria: los humanos somos sorprendentemente buenos a la hora de recordar dónde y cuándo vimos los objetos por última vez.

Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores del Brigham and Women’s Hospital (Boston, Massachusetts) tras hacer una serie de experimentos sobre la memoria.

El estudio sugiere que las personas tienen una “memoria masiva espacial” (SMM) que le ayuda a recordar dónde se encuentran los objetos y una “memoria masiva temporal” (TMM) para saber cuándo las vio por última vez y las dos funcionan muy bien.

Los resultados se publican este lunes en la revista Current Biology.

A menudo la gente piensa que su memoria es terrible, pero nuestros resultados muestran que podemos recordar dónde y cuándo apareció un objeto con una precisión buena, si no perfecta, para un gran número de objetos”, asegura el autor principal Jeremy Wolfe, del Departamento de Cirugía del Brigham.

Para hacer el estudio, el equipo pidió a unos voluntarios que recordaran una serie de objetos colocados en una cuadrícula de 7 por 7 y cada objeto se resaltaba durante dos segundos enmarcándolo con un cuadrado rojo alrededor.

Después, se retiraban todas las imágenes y se evaluaba su capacidad para recordar si habían visto un objeto antes y, en caso afirmativo, dónde estaba situado en la cuadrícula.

“Era como el juego de la memoria al que muchos de nosotros jugábamos de niños, en el que dábamos la vuelta a una carta e intentábamos recordar la ubicación de la carta correspondiente que habíamos visto antes”, explica Wolfe.

“Pero a diferencia del juego de los niños, no nos limitamos a contar la respuesta ‘correcta’ exacta. También medimos cuánto se acercaba el participante a la imagen vista anteriormente”, apunta el investigador.

En total, los voluntarios vieron 300 objetos distintos y, sin embargo, muchos recordaron la ubicación de más de 100 elementos y recordaron exactamente en qué celda estaban o señalaban la de al lado (un margen de error mínimo).

En un experimento posterior, mostraron a los participantes objetos de uno en uno y se les pidió que hicieran clic en una pantalla cuando vieran el objeto.

Los participantes localizaron el 60-80 por ciento de los objetos con una notable precisión y rapidez.

Los autores creen que hacen falta más experimentos para definir los límites superiores de la memoria masiva o para investigar otros temas, como los posibles efectos del género en la memoria.

Entender qué podemos recordar con más facilidad podría ayudarnos a aprovechar al máximo nuestra memoria.

Desde la antigüedad, la gente ha utilizado trucos de memoria relacionados con nuestra capacidad de recordar imágenes y escenas para codificar grandes cantidades de información y almacenarla en la mente”, explica Wolfe.

Por eso, no resulta sorprendente descubrir que somos bastante buenos recordando dónde están los objetos. “Futuras investigaciones definirán los límites”, concluye el investigador.

Con información de EFE