Minuto a Minuto

Deportes Mikel Arriola y Francisco Iturbide ausentes en conversatorio del Senado sobre el regreso del ascenso y descenso
Los titulares de la FMF y de la Liga MX habían sido invitados a un conversatorio en el Senado sobre la cancelación del ascenso y descenso
Nacional Iglesia de México pide a las autoridades y al pueblo “no acostumbrarse a la violencia”
La Iglesia advirtió que la violencia en México continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones y desplazando familias
Deportes Infantino retira propuesta y abre revisión de la FIFA; ¿qué dijo?
Solicitará determinar si debe encargarse una evaluación externa independiente del actual marco de gobernanza para iniciativas estratégicas
Internacional ICE se encamina a una década sin director nombrado, tras el retiro del nominado por Trump
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encamina a cumplir una década sin un director aprobado por el Senado de EE.UU.
Entretenimiento “Conmigo no te metas”: Paola Rojas responde a dichos de Alexs Syntek
Paola Rojas pidió a Alexs Syntek no revivir un momento que la lastimó a ella y a su familia

La figura de revocación de mandato, en sí misma, para los tiempos por venir, y en la coyuntura de los tiempos que corren, es una fuente de riesgos políticos.

No le da poder a la gente, como se dice, le da poder al gobierno y a la oposición. Al primero para refrendarse, a la segunda para cambiar gobiernos a mitad del camino.

La revocación de mandato puede hacer del todo inviables los gobiernos democráticos normales en México hasta ahora, gobiernos con minoría en el Congreso.

Y puede potenciar hasta la hegemonía absoluta la excepción democrática que vivimos, en la que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador está a muy pocos votos de tener con Morena una mayoría constitucional en el Congreso.

Luego de una exitosa ratificación de mandato en 2021, estaría frente a un horizonte abierto prácticamente a lo que él decida.

La verdad, el Senado tiene en sus manos una bomba de tiempo institucional y constitucional . Valdría más desactivarla que colorearla.

El debate se ha decantado hacia lo accesorio de la propuesta, eludiendo lo fundamental. Se discute la fecha en que debe hacerse la revocación para evitar que coincida con las elecciones intermedias.

No se discuten la figura misma y sus indeseables consecuencias en las mecánicas profundas de legitimidad, certidumbre y temporalidad de triunfos y los procesos electorales. Tampoco se discute mucho un asunto elemental de equidad en la contienda que la figura supone, al permitir a gobernantes electos salir a hacer campaña con sus recursos de Poder Ejecutivo, muy superiores, bajo cualquier hipótesis, a los de los otros partidos y candidatos.

Se dirá que estas minucias serán debidamente reglamentadas en la ley secundaria correspondiente. Respondo que en la minuta por aprobarse no hay ni siquiera el esbozo de un lineamiento de criterios a seguir en la ley secundaria como hubo, al menos, en la reforma que creó la Guardia Nacional.

La aprobación de esta reforma traerá al país daños institucionales que pueden anticiparse, como he tratado de hacer en mis colaboraciones esta semana.

Nadie puede decir, en cambio con claridad, cuáles serían sus beneficios salvo por el demagógico dicho de que “El pueblo pone, y el pueblo quita”.

[email protected]