Minuto a Minuto

Deportes Raúl Jiménez marca en la goleada del Wolverhampton sobre el Stoke City
El atacante mexicano Raúl Jiménez volvió a hacerse presente en el marcador en la goleada de su equipo, el Wolverhampton
Nacional SEP busca regular celulares y otros dispositivos digitales en escuelas
La SEP y responsables educativos de las 32 entidades analizaron el uso de celulares y otros dispositivos digitales en escuelas
Ciencia y Tecnología De los Mac de silicio a la cúspide de Apple: John Ternus, el sucesor de Tim Cook
La empresa Apple iniciará una nueva era el 1 de septiembre de 2026, cuando John Ternus asuma el cargo de director ejecutivo
Deportes Mateo Chávez se luce con golazo en la goleada del AZ Alkmaar
El mexicano Mateo Chávez tuvo una buena actuación con su equipo, el AZ Alkmaar, en la goleada ante el Go Ahead Eagle
Nacional Golpe al crimen en Sinaloa: 8 detenidos, 33 armas largas y explosivos asegurados
El Gabinete de Seguridad federal informó de cuatro operativos llevados a cabo en diferentes zonas de Sinaloa

Si el próximo gobierno necesita 50 mil reclutas más para sofocar la violencia y reducir la inseguridad, quiere decir que la paz prometida en ese ámbito está lejana. La violencia será larga todavía.

Larga será también la legítima queja, la dramática exigencia de los familiares de las víctimas que buscan a sus desaparecidos, exigen justicia para sus muertos y se niegan al perdón que les ofrece el Presidente electo.

Este es el campo minado de frustración y dolor que puede considerarse el único fracaso del Presidente electo, el único desencuentro cabal, reiterado, con las exigencias y las esperanzas de sus ciudadanos agraviados.

Lo cierto es que las exigencias y las esperanzas de tantas familias heridas por la violencia son sencillamente imposibles de cumplir, si la construcción de la paz no avanza también en el otro frente de la inseguridad: la procuración de justicia, la multiplicación no solo de nuevos reclutas para las fuerzas armadas, sino también de nuevos jueces , nuevos ministerios públicos, nuevas policías de investigación, nuevos servicios forenses, capaces de investigar y resolver los homicidios cuando ocurren y de llevar un cuidadoso registro y una minuciosa identificación de víctimas y desaparecidos.

Este es el otro Ejército que necesita reclutas y presupuestos adicionales: el brazo civil que cierra la pinza y de cuya ausencia en estos años son testimonio suficiente las miles de familias que no saben dónde están sus familiares muertos y/o quienes los mataron.

Difícil esperar la reconciliación y el perdón en mitad de la niebla y el desconocimiento, en medio de la impunidad de los crímenes y la abundancia aterradora de los desaparecidos.

No hay solo miles de homicidios sin aclarar, sino miles de familias que no pueden siquiera enterrar a sus muertos, pues no saben en qué pila de desaparecidos han quedado invisibles, inidentificables para siempre.

De ninguna de estas víctimas puede culparse al gobierno electo, pero ha sido hasta ahora su única verdadera derrota, y lo será por mucho tiempo porque las condiciones institucionales vigentes en la procuración de justicia sencillamente impiden dar respuesta al dolor innegociable y exigente de las víctimas.

La paz prometida por el nuevo gobierno se ve lejana. La reconciliación buscada, también.