Minuto a Minuto

Deportes En Vivo: Suecia y Túnez abren la actividad mundialista en el Estadio Monterrey
Estreno de lujo en la Sultana del Norte: El Estadio Monterrey vibra con el choque entre Suecia y Túnez del Mundial 2026
Deportes Video: Aficionados de Japón sorprenden al limpiar la tribuna en Dallas
Aficionados de Japón limpiarin el Estadio de Dallas, tras el encuentro ante Países Bajos el domingo 14 de junio
Deportes Grupo E del Mundial 2026: Costa de Marfil vence de último minuto a Ecuador
Costa de Marfil y Ecuador dieron inicio a su sueño en el Mundial 2026 este domingo 14 de junio en el Estadio de Filadelfia
Internacional Elecciones en Perú: se vienen días clave con Fujimori arriba por estrecho margen
A una semana de los comicios y con el 98.59 % del escrutinio, Fujimori ha logrado el 50.051 % de los votos frente al 49.949 % de Sánchez
Internacional Trump anuncia el acuerdo de paz con Irán y decreta la apertura de Ormuz
Teherán aún no se ha pronunciado. Trump ha asegurado que el bombardeo israelí de esta mañana contra Beirut —que ha causado al menos tres muertos y siete heridos— “no debería haber ocurrido”

Hay pocos países que puedan hablar con autoridad en relación con el fracaso y el costo asociado a la política prohibicionista de las drogas radicada en la ONU.

Uno de esos países es México, por la sencilla razón de que ha hecho, a su propio costo y bajo su propio riesgo, todo lo que pide ese absurdo consenso: perseguir las drogas prohibidas a sangre y fuego, reprimir la oferta, contener la demanda, “cooperar internacionalmente” al efecto.

Por desgracia, para su desgracia, México no ha escamoteado esfuerzos, dineros, sangre, sudor ni lágrimas para combatir en su territorio el paso y la producción de las sustancias prohibidas que dice el consenso prohibicionista de la ONU.

Ha ido a todas las batallas y cumplido con todas las reglas, y es el ejemplo vivo más reciente de las consecuencias desastrosas de esa guerra, supuestamente global, de la que es imposible todavía enunciar un bien tangible, algo que pueda presentarse como un logro real, respecto de los objetivos declarados (“un mundo sin drogas”), o respecto de cualquier contribución  de peso a un mundo más sano, menos violento, más humano.

Pocos países como México tienen la autoridad moral y la experiencia persecutoria necesarias para hablar con conocimiento de causa en la asamblea de la ONU sobre su carísima cruzada, cada día más absurda e inaceptable para sus ciudadanos.

México podría hacer ahí el recuento de su esfuerzo, mostrar su cementerio inútil y convocar a las naciones a un cambio en la política prohibicionista, reina mundial de los “consecuencias no buscadas”. Vulgo: tiros por la culata.

Pero México ha renunciado a hacerse oír en la ONU por boca de su presidente Enrique Peña Nieto, precisamente al término de la gran consulta nacional convocada por él en la materia.

Terribles cosas habrá recogido el Presidente de esas mesas, o en reacciones secretas a ellas, para haber tomado la decisión de renunciar a elevar la voz de México ante la comunidad de naciones en uno de los asuntos donde México tiene todo que decir, nada que perder como país victimizado ya por esa guerra y todo que ganar como país que ha pagado más costos de los que se puede exigir a nadie.

La renuncia a usar con claridad y valor ese foro empequeñece a México.

[email protected]