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Murió ayer Adolfo Sánchez Rebolledo, una de las señas de identidad de mi generación. Descanse en paz.

El titular de la Conadic, Manuel Mondragón, aclara en las páginas de MILENIO (5/2/16) que no hay 2.3 millones de adictos a las drogas y al alcohol, como publicó el diario en su edición del 26 de enero pasado.

Desmentida la cifra falsa, Mondragón procede a los matices y en los matices nos entendemos sin problema alguno, aunque no, creo, en lo fundamental.

Naturalmente que es indispensable encuestar el consumo de drogas y alcohol en menores.

Desde luego hay que hacer una distinción muy clara entre el consumo problemático y el experimental o casual, ya que el primero requiere atención, aún si es leve, y el segundo no.

La distinción realmente importante para efectos de la salud de los menores y la tranquilidad de sus comunidades es la que hay entre consumo problemático y adicción.

Sobre todo, diría yo, la relación que hay entre estas dos formas de consumo y la conducta antisocial o delictiva. Se puede ser consumidor problemático sin ser adicto y adicto sin ser un delincuente.

Coincido a medias con el titular de la Conadic cuando dice que las autoridades deben “brindar atención a los menores consumidores de drogas y de alcohol, adecuada al grado de adicción o de consumo experimental, es decir, que hayan probado alguna de esas sustancias entre una y cinco veces”.

Mi discrepancia es con las últimas líneas, que pongo en cursivas, pues sugieren a la pasada que se puede ser adicto por haber probado entre una y cinco veces una sustancia.

El tiempo y la frecuencia son fundamentales en esto. Consumir drogas o alcohol entre una y cinco veces por semana es probablemente ser adicto. Consumir eso mismo en un año es ser un consumidor ocasional. El primero merece atención, el segundo no.

La tendencia de las autoridades es a mezclar consumo con adicción, y a magnificar el problema. Lo sé muy bien porque compré hace años la idea de que el aumento de la violencia en México venía del aumento en el consumo local. Era falso. México no ha sido ni es un gran país consumidor de drogas.

No inventemos en las encuestas lo que no existe en la realidad.

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