
El espionaje podía llegar hasta el entorno más cercano: vecinos, amigos e incluso familiares podían ser utilizados como informantes y espías, convirtiendo la vida cotidiana en un espacio permanente de sospecha
En el centro de Tirana, se encuentra el Museo Nacional de la Vigilancia. Fue construido en 1931, siendo originalmente una clínica de maternidad. Durante el régimen comunista de Albania, de 1946 a 1992, se utilizó como un centro de interrogatorios, torturas y vigilancia del “Sigurimi”, la policía secreta del Estado.
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El espionaje podía llegar hasta el entorno más cercano: vecinos, amigos e incluso familiares podían ser utilizados como informantes y espías, convirtiendo la vida cotidiana en un espacio permanente de sospecha.
Conocido popularmente como la “Casa de las Hojas”, el inmueble se convirtió en museo en 2017. Tiene 31 habitaciones. Destacan el cuarto de interrogación y tortura, salas con micrófonos ocultos en ropa y artículos de decoración, equipos de intercepción telefónica y postal.
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Cuentan con expedientes, fotografías y documentos utilizados para vigilar a ciudadanos locales y extranjeros.