Aunque López Obrador es dueño de una gran finca y sus hijos viven como millonarios: Andy paga cenas de 49 mil pesos en Japón, y José Ramón se dedica a la dolce vita
El control inmobiliario de la jefa de Gobierno de la CDMX, coincide con la asesoría a Morena del comunista español Pablo Iglesias, cerebro de los decretos que, en España, permiten a quienes alquilen permanecer en los inmuebles sin pagar.
Las leyes del gobierno populista de izquierda español esta semana indican que, si un dueño alquila su propiedad y la quiere vuelta, tiene que explicar para qué la quiere. Y si no puede explicarlo, tiene que indemnizar al inquilino.
La medida viene de la Ley Patada en la Puerta, propuesta sin éxito por Iglesias, cuando fue vicepresidente de 2020 a 2021. Tras ser defenestrado, por convertirse en lastre del movimiento de “las izquierdas”, fue rescatado por Morena en México.
Su idea de Ley de la Patada en la Puerta pegó primero en la CDMX que en España. El 8 de febrero, la Gaceta Oficial de la CDMX anunció que los dueños de inmuebles no pueden desalojar a inquilinos que no paguen.
El Artículo 132 del Código Fiscal obliga a los dueños a informar si habitan, rentan, prestan su propiedad, o está deshabitada. Y ya inició una “consulta popular” para que el gobierno decida qué inmuebles están abandonados o en ruinas.
Lo que sigue en la CDMX es lo que arrancó esta semana en España: prórroga obligatoria de alquileres, prohibición de desalojo a inquilinos morosos, restricción a la compra de viviendas con fondos de inversión, y más impuestos al Airbnb.
En España, obligan a los dueños a pagar 12 mensualidades a los inquilinos, si no prorrogan el contrato. Pero, eso sí: el título de propiedad sigue a nombre de los dueños.. y los impuestos también.
Iglesias llama a esas medidas “expropiación directa”, y consisten en que, quienes no posean casa propia, puedan dar una patada a la puerta y quedarse con el inmueble, cuyos dueños no lo ocupen o no renten.
Pero Iglesias se compró un chalet en Galapagar, afueras de Madrid, en 700 mil dólares: una extensión de 260 metros cuadrados, casa de invitados y dos mil metros de jardín y alberca, con un Audi de 100 mil euros en el estacionamiento.
Además, el chavismo le pagaba 1,36 millones de euros como asesor, y aquí Morena le paga 2.6 millones de pesos a su plataforma digital Canal RED, conectada a Moscú.
Pero la presión contra los dueños de inmuebles responde al odio de clases que preconiza el populismo de izquierda. López Obrador afirma que “el clasemediero es conservador, es ladino y es aspiracionista.”
Aunque López Obrador es dueño de una gran finca y sus hijos viven como millonarios: Andy paga cenas de 49 mil pesos en Japón, y José Ramón se dedica a la dolce vita.
Que belleza.
