Si eso se logra, entonces sí sería el momento oportuno para pensar seriamente en una nueva Constitución, como llegó a planear insistentemente Porfirio Muñoz Ledo
Uno de los ingredientes más agresivos y perdurables del oficio político es sin duda la picaresca de su fraseología, que hace plataformas de acción, o hasta programas de trabajo, a partir de ilusiones o chascarrillos. En ese sentido el lopezobradorato se ha distinguido por la simpleza de sus enunciados y la insistencia en aplicarlos.
Desde luego que la frase antológica supera por mucho al resto del repertorio: “no me salgan con el cuento de que la ley es la ley” define un perfil ético y una ideología convencida del líder del partido en el poder.
De manera semejante la señora presidenta con A de mujer queda definida por sus lemas de “llegamos todas” o calificar nuestra etapa social como tiempo de mujeres.
El pronunciamiento del Partido del Trabajo ante la revelación de que la favorita de Morena para ser candidata de la coalición al gobierno de Nuevo León es Clara Luz Flores, no cuestiona el machismo a la inversa del dicho de la doctora Sheinbaum: simplemente señala que habían quedado en designar a su aspirante luego de una auscultación y encuesta en la que la participación del PT, el Verde es indispensable: la señora del astuto priista tránsfuga Abel Guerra, no es la única mujer en el cotarro. Pero hay otra frase por ahí en el discurso del pasado domingo que llama mi atención, por lo que el subconsciente de Claudia Sheinbaum revela.
En la enumeración de los cambios a la Constitución que una sobrerrepresentación ilegal de Morena en el legislativo le consiguió, la señora presidenta ve ya a un congreso constituyente, una nueva Constitución. Equivocadamente, la doctora Sheinbaum cuenta como un hecho definitivo la destrucción del INE, del CNDH y de todo el poder judicial.
Sí hay marcha atrás si recuperamos los contrapesos del poder en el Congreso. Morena obtuvo el 53 por ciento del padrón electoral en las pasadas urnas legislativas. Tramposamente, se hizo del 74 por ciento de la representación, una mayoría absoluta y ficticia. De ahí que sea muy importante el voto razonado y coordinado de la oposición para poner esos números en su lugar.
Si eso se logra, entonces sí sería el momento oportuno para pensar seriamente en una nueva Constitución, como llegó a planear insistentemente Porfirio Muñoz Ledo. Una Constitución carente del farragoso lenguaje, sencilla, breve, directa, concisa y con una claridad que no permita las triquiñuelas de los políticos actuales. Los que dicen que no les vengan con que la ley es la ley.
Porque nada es para siempre.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El fortalecimiento de los partidos de derecha en Europa y América Latina debiera ser preocupante. La señora Le Pen se está apoderando de Francia y el señor Ayuso y su Partido Popular pueden dar un golpe de Estado en España con la crisis de la vivienda que se le vino encima a Pedro Sánchez. Los alemanes no catan malas ancheras ambiciosas y los casos latinoamericanos están a la vista. No obstante, si el neopriísmo que gobierna México nos decepciona, la opción de la extrema derecha no debe seducirnos, como afirma la propaganda oficial.
