
En salud pública, no basta con gastar más. Importa cómo, dónde y para quién se gasta
Recientemente fue publicado el Paquete Económico para 2027 y, si analizamos puntualmente lo propuesto en materia de salud, hubo una noticia relevante: se prevé un aumento del 11.3% respecto a los recursos destinados a salud en 2026. Pero ¿qué significa realmente?
No es novedad que México actualmente no es un referente en temas de salud pública. Lo relevante es si el Gobierno Federal realmente está haciendo cambios para revertir eso. La respuesta es más compleja que un sí o un no.
El planteamiento aquí es entender cómo funciona el presupuesto previsto para 2027. El aumento no beneficia a todos por igual, ya que la cifra del 11.3% representa un incremento agregado de los recursos destinados a salud, pero existen diferencias importantes entre las distintas instituciones (IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud e IMSS-Bienestar). Si analizamos lo que se otorgará a cada institución, vemos que el incremento tampoco elimina las diferencias existentes. De acuerdo con el CIEP, para 2027 el gasto público por persona afiliada al IMSS será más del doble del destinado a una persona atendida por IMSS-Bienestar. Esto quiere decir que, si bien el aumento es algo positivo, no necesariamente significa que sus beneficios sean equitativos para todos.
Pero el dinero no lo es todo. Aún nos encontramos con cifras bajas de médicos (2.7 por cada 1,000 habitantes), enfermeras (3 por cada 1,000 habitantes) y camas hospitalarias (1 por cada 1,000 habitantes), cifras considerablemente inferiores a los promedios de los países de la OCDE. Además, los recursos sanitarios y la atención de alta especialidad se concentran principalmente en las grandes ciudades del país, por lo que, aunque suene cruel, si dos personas sufren una enfermedad aguda potencialmente mortal, no necesariamente tienen las mismas posibilidades de recibir atención oportuna por el simple hecho de encontrarse en dos lugares geográficamente distintos del país.
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Esto es relevante, ya que, si de verdad aspiramos a tener “el mejor sistema de salud del mundo”, debemos empezar por voltear a ver a las comunidades rurales y ciudades pequeñas, pues desplazarse oportunamente a un hospital de tercer nivel pocas veces es una opción.
No todo está perdido. También hay una buena noticia: México destina un porcentaje ligeramente mayor al promedio del gasto corriente en salud a la prevención y, como hemos hablado anteriormente en este espacio, es una de las principales herramientas para prevenir enfermedades y gastar menos. Sin duda, en temas de salud pública el país está golpeado, pero se ve una luz al final del camino que, por el bien de todos, es mejor confiar y exigir que llegue pronto.
En salud pública, no basta con gastar más. Importa cómo, dónde y para quién se gasta.
Dr. Maximiliano Téllez-Girón