
La NOAA advierte para California un invierno con lluvias y nevadas muy por encima de lo normal
El fenómeno El Niño amenaza con llevar a California a un invierno de intensas lluvias mientras deja atrás uno de los veranos más calurosos de su historia, ante la posibilidad de que alcance una intensidad histórica y aumenten las precipitaciones tanto en el norte como en el sur, según expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés).
Tras registrar el agosto más caluroso de la historia, con temperaturas que han llegado a superar los 40 grados en zonas como Los Ángeles, California afronta con la llegada del otoño un cambio de escenario marcado por el fortalecimiento de El Niño, que podría intensificarse en los próximos meses hasta potenciar un invierno con lluvias y nevadas muy por encima de lo normal.
Este fenómeno meteorológico ocurre con intervalos de entre dos y siete años, consiste en un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial que modifica los patrones climáticos, provocando sequías en zonas más bien húmedas y lluvias torrenciales en otras áridas.
California mira hacia las nubes
El actual escenario apunta a un otoño “fuertemente influenciado por las tendencias” de calentamiento, por lo que se esperan “temperaturas superiores a lo normal en gran parte del país”, explica a EFE el meteorólogo principal del Centro de Predicción Climática de la NOAA, Scott Handel.
A un octubre con cantidades de lluvias poco comunes en el país, le seguirá un invierno en el que los efectos de este fenómeno podrían volverse “mucho más pronunciados, con precipitaciones superiores a lo normal en gran parte de las costas oeste y este, el sur de Estados Unidos y hacia el norte hasta las Grandes Llanuras centrales”, añade el experto.
Tanto el norte como en el sur del Estado Dorado enfrentan un mayor riesgo de precipitaciones intensas este invierno, aunque los expertos advierten que todavía es pronto para determinar con precisión qué zonas recibirán las lluvias más abundantes.
Un impacto impredecible
De acuerdo con Handel, “no hay dos El Niño iguales”, por lo que resulta complicado anticipar con precisión el impacto de cada episodio.
No obstante, lo que el meteorólogo da por hecho es que los anteriores “han producido precipitaciones muy significativas en muchas zonas de California”.
Recuerda, por ejemplo, El Niño de entre 1997 y 1998, en el que San Francisco registró el febrero más lluvioso de su historia, mientras que el más reciente, que aconteció entre 2023 y 2024, provocó lluvias récord en el área de San Diego a finales de enero.
“Si bien no podemos determinar con tanta antelación las áreas exactas que recibirán o no fuertes precipitaciones, tanto el sur como el norte de California enfrentan un mayor riesgo de fuertes precipitaciones este invierno dada la intensidad y la evolución del El Niño actual”, sentencia Handle.
Pese a ello, el pronóstico del Centro de Predicción Climática de la NOAA estimó en un informe reciente que El Niño tiene un 75 por ciento de probabilidades de convertirse en un evento “histórico” y superar la intensidad de todos los registros desde 1950.
A este escenario se suman unas anomalías en los océanos que refuerzan su carácter excepcional.
Además de situarse en agosto en el segundo nivel más alto de anomalías de temperatura de la superficie del mar registrado en la zona centro-oriental del Pacífico ecuatorial, solo por detrás de 1997, el actual El Niño presenta un intenso calentamiento bajo la superficie del océano, indica a EFE por su parte Michelle L’Heureux, científica física y líder del equipo de ENSO de la NOAA.
Con información de EFE