El dinero de las escuelas de tiempo completo se fue a la refinería de Dos Bocas. Sí, este régimen cambio educación por chapopote
Este régimen exhibe el peor nivel educacional de México en décadas, porque eliminó las escuelas de tiempo completo, encargó los contenidos escolares a un ideólogo de Maduro, dio la rectoría de la educación a la CNTE, y quitó dinero a la SEP para meterlo en las obras de López Obrador.
Y, ahora peor: traerá maestros cubanos a impartir clases, aunque la propia dictadura cubana admite un déficit de 24 mil maestros y aplica medidas que recortan el aprendizaje, como unificar las enseñanzas media y preuniversitaria con un solo profesor.
Las escuelas de tiempo daban estudio y alimento gratuitos a 3.6 millones de niños pobres en horario de ocho horas: las madres podían trabajar. Ahora, el gobierno da a las madres dinero en mano, en forma de becas, y que vean cómo hacen con la chamba y los hijos.
El actual sistema educativo está basado en la tesis oficial de López Obrador de fomentar la mediocridad de los ciudadanos, en su afirmación de que “quienes no creen en nuestro movimiento, son los que estudiaron de licenciatura pa’ arriba”. Después de eso, no hay nada.
Por eso López Obrador eliminó la reforma educativa del gobierno de Enrique Peña, que por primera vez fijaba reglas precisas para que, quienes aspirasen a ingresar, permanecer y ascender como maestros, directores o supervisores fueran evaluados para medir su nivel de preparación.
López hizo una reforma educativa a modo para la CNTE, grupo insurgente urbano que obliga a los profesores a afiliarse, y desde 1989 boicotea la enseñanza con violencia callejera en todo el país, al grado que jamás sus miembros impartieron un curso escolar completo.
La CNTE asigna las plazas en el magisterio sin que los profesores se evalúen y decide por cuotas el futuro de los egresados de las normales, Universidad Pedagógica Nacional y Centros de Actualización, así como las plazas y los cambios de escuelas de los profesores.
Hasta febrero pasado, el venezolano Sady Loaiza, ex ideólogo del sistema educativo de la dictadura de Nicolás Maduro, fue encargado de los contenidos de los libros de texto y materiales pedagógicos en la SEP: hoy lo buscan las autoridades, porque está acusado de cohecho.
El operador de Maduro en la SEP exigía moches a los trabajadores para no despedirlos o transferirlos a otras ciudades, acosaba y extorsionaba, según la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. Loaiza decía que “leer es un gusto capitalista”.
Y el dinero de las escuelas de tiempo completo se fue a la refinería de Dos Bocas, que acumula un costo superior a los 21 mil millones de dólares, casi el triple de los ocho mil millones estimados de origen; mientras opera a apenas el 41% de su capacidad.
Sí, este régimen cambio educación por chapopote.
