En síntesis, una cosa es que la presidenta Sheinbaum no rompa tajantemente con AMLO y otra cosa es seguir dando señales de que solo es la encargada del despacho
LIC. LÁZARO CARDENAS BATEL,
JEFE DE LA OFICINA DE LA PRESIDENCIA:
“Esta idea de que detrás de la presidenta está gobernando López Obrador pues es una idea muy machista, de que las mujeres no podemos gobernar,” se quejó ayer la presidenta Sheinbaum durante la mañanera.
Creo que en esta percepción cabe un matiz. No se trata de misoginia, sino de tres sombras que rodean el mandato de la doctora y que han provocado que dé la impresión de que no acaba de asumir el poder del todo.
Supongamos que, efectivamente y como dice doña Claudia, AMLO “ha sido extremadamente respetuoso, no ha habido ni una sola llamada en la que me haya dicho ‘haz esto o haz aquello’.” De entrada, don Andrés Manuel estaría yendo contra su propia naturaleza, pero demos por bueno el respeto atribuido. En un sistema presidencialista como el mexicano, estamos acostumbrados a que se note el nuevo mando, a que conforme su propio equipo. Y todos sabemos que López Obrador le heredó varios funcionarios importantes a la actual gestión, vamos, lo anunció cuando eran corcholatas.
De otra parte, la propia presidenta ha promovido el culto a la personalidad de AMLO, como si fuera un caudillo del siglo XIX. Mire, don Lázaro, que lo hagan al interior de MORENA pues bueno y santo, pero que se haga desde Palacio Nacional es otra cosa: Que si ha sido el mejor presidente de la Historia moderna de México, que solo comparable con Lázaro Cárdenas… Incluso las políticas fallidas del obradorato se siguen aplaudiendo; nada más escuchar lo que dijo la presidenta durante el informe sobre las megaobras, caray.
Ningún presidente habla mal de su antecesor si son del mismo partido, pero todo tiene un límite. Incluso el repertorio discursivo de la doctora Sheinbaum llega a repetir las frases de cajón que AMLO nos recetaba como mantras; ¿por qué no desarrollar las frases propias? ¿Qué tan necesario es repetir “primero los pobres”? ¿No pueden frasearlo de otra manera, máxime que doña Claudia tiene programas nuevos dentro de la política social?
La segunda sombra que empaña la presidencia de la doctora Sheinbaum son los escándalos de ostentación y de corrupción sin que haya consecuencias. Eso explicaría por qué ella tiene un alto nivel de aprobación, pero en rubros tan importantes como el combate a la corrupción sale tan mal calificada. De hecho, es algo de lo que habla poco la doctora, como bien lo señala el análisis hecho por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. Mientras AMLO usó el término un promedio de 6.4 veces por mañanera, la presidenta sólo lo ha usado 1.5 veces; o sea, una disminución del 76%. Y como ella misma dice, lo que no se verbaliza no existe.
Con base en la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental del INEGI, podemos ver que desde 2015 la corrupción ocupó el segundo lugar dentro de los problemas más importantes del país. Lo que llama la atención es que siendo el combate a la corrupción el caballito de batalla de la 4T, la corrupción fue incrementando su porcentaje para pasar de 50.9% en 2015 a 58.9% en 2025.
En complemento a lo anterior y según datos demoscópicos de El Financiero, en los primeros meses de la actual administración 39% de los entrevistados a nivel nacional consideraban que el combate a la corrupción iba bien/muy bien; al mes de agosto de este año, ese porcentaje se redujo a 14%.
Y no se trata solo de hablar como lo hacía AMLO; se trata de actuar en consecuencia. Entiendo que no puede hacer nada respecto de los viajes de lujo de Andrés López Beltrán, pero sí podría girar sus instrucciones para que se actuara en consecuencia en otros casos. Ahí está Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa; no se le ha seguido ninguna causa, siendo que la diputada local Paola Gárate denunció su secuestro a manos del crimen organizado durante las elecciones de 2021.
Qué decir de la empresa Portacelis Gas and Oil, que presuntamente evadió 834 millones de pesos en impuestos y cuyo dueño goza de libertad; me refiero a Amílcar Olán, amigo de Andrés López Beltrán y ya famoso por la cantidad de negocios que hizo durante la pasada administración; mientras tanto, Ernesto Ruffo está en cárcel preventiva por el mismo supuesto delito. Se necesita que la ley se aplique; que el “no mentir, no robar, no traicionar” sea una realidad y quien viole esos “principios” no goce de impunidad.
MORENA es otra sombra que parece dispersarse, aunque no con suficiente velocidad ni fuerza. El problema con el partido es que, sin importar quién esté en la dirigencia, parece que quien lo controla es, nuevamente, López Obrador. Quiero creer que con la salida de Andy López Beltrán y Luisa María Alcalde de la dirigencia se afiance la ascendencia de la presidenta sobre MORENA para que el partido deje de ser una sombra y se convierta en un pilar de la administración.
En síntesis, una cosa es que la presidenta Sheinbaum no rompa tajantemente con AMLO y otra cosa es seguir dando señales de que solo es la encargada del despacho.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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