El gobierno de Trump está por anunciar la eliminación de 923 millones de dólares de programas contra el sida, 576 millones de dólares para apoyo materno-infantil, fondos para la prevención y tratamiento contra suicidio
Desde 2016, el presidente ruso Vladímir Putin invirtió millones de dólares en intensas campañas en redes sociales, para influir en la opinión pública de Estados Unidos, debilitar la confianza en las instituciones democráticas, y apoyar el voto de estadounidenses en favor del presidente Donald Trump, en la elección presidencial de 2016, igual que hizo en 2020 y 2024, como revelan extensos reportes elaborados por la comunidad de inteligencia, comisiones bipartidistas del Congreso y otras instituciones.
Su objetivo, era despojar a Estados Unidos del liderazgo global, respeto e influencia para la promoción de la democracia, derechos humanos, para la cooperación internacional en la prevención y control de enfermedades infecciosas, combate a la pobreza, así como en generar división y debilitar la alianza transatlántica, cuestionando a la OTAN, la más importante alianza de defensa en el mundo y la Unión Europea.

Y por supuesto, que se levantaran sanciones económicas y contrarrestar esfuerzos aislacionistas contra Rusia, promoviendo inversión de capital estadounidense, para la explotación de recursos naturales.
Tras la derrota de Trump en 2020, con mayor discreción, Moscú elaboró planes, en los que incorporó nuevos elementos, con la intervención de la GRU, agencia de inteligencia militar rusa que usó técnicas de ataques cibernéticos como phishing, spear phishing y malware, para obtener y difundir información favorable a Trump y la cooperación de Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, quien diseñó la “democracia no liberal” autoritaria que le permitió ocupar su cargo durante 14 años, hasta el año pasado.
Más interesado en asegurar el triunfo de Trump, luego de que su frustrada invasión a Ucrania dificultó el cuantioso apoyo militar del presidente Joe Biden al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, Putin redobló sus esfuerzos en 2024.
Como le informamos previamente, con reuniones en Washington, Mar-a-Lago y Budapest, Orbán aportó su propia experiencia, para diseñar el controversial Proyecto 2025, plataforma de Trump.
Además del trabajo en internet, Putin transfirió al menos 10 millones de dólares a través de Russian TV, —como consta en documentos oficiales— para crear contenidos virales e influir a los votantes, en todas las redes sociales, lo que está tratando de nuevo para la elección de medio término.
Claramente, su inversión está redituándole más de lo que esperaba.
La más reciente evidencia, fue la sorpresiva reincorporación de Rusia a reuniones del G20, este lunes en Asheville, NC, de las que había sido eliminado en 2022, tras la invasión a Ucrania, por lo que protestaron los ministros de finanzas europeos, sumándose a una gran cantidad de países que ya rechazan la política de Trump.

Como Canadá, primer socio comercial de Estados Unidos, que rechazó la injerencia estadounidense en asuntos internos, cuando se negociaba un tratado comercial, o el rechazo de China, a la petición de que apoyara el aislamiento de Irán o inclusive, de Corea del Norte, después de que Trump ordenó reducir y dar por terminadas maniobras militares con Corea del Sur, que se realizaban desde 1997, “por la impresión negativa en Pionyang”.
Mientras para suplir la “protección” de Estados Unidos, Arabia Saudita, Pakistán, Siria, Catar, Jordania, Indonesia, Turquía y Egipto coordinan esfuerzos en una nueva organización, que exige el reconocimiento del Estado palestino y los ataques de Israel.
Y es que la mayoría de naciones, considera que Estados Unidos dejó de ser el respetado aliado confiable y líder global que fue, ahora bajo un gobierno que no coincide con sus valores y políticas tradicionales, como demostró al inicio de su segundo mandato, imponiendo tarifas ilegales —al amparo de “emergencias” y argumentos falsos— impactando negativamente al sistema financiero mundial, además de amenazas de “invasión militar” a Groenlandia, Canadá, Panamá y Cuba.
En 2026, la guerra improvisada contra Irán, sin más estrategia que intensos bombardeos, propició el cierre del estrecho de Ormuz, impidiendo el abastecimiento del 20 % de petróleo en el mundo, con un nuevo impacto negativo, que frena expectativas de crecimiento económico global y más tensión con aliados tradicionales de Estados Unidos, en tanto Rusia logró ventas récord de hidrocarburos.

La renuencia de naciones aliadas a involucrarse en el conflicto del que no se les consultó o informó siquiera, confrontó a Trump con líderes europeos, asiáticos y hasta con Canadá, su principal socio comercial, al que quiso imponer políticas internas, en la negociación de un acuerdo comercial, lo que fue rechazado por el primer ministro Mark Carney, quien igualó tarifas a exportaciones estadounidenses. Muchos, ahora buscan a China.
Rusia, que predice ya “la caída del imperio” estadounidense, observa cómo Estados Unidos rebasó el límite de la deuda externa, que aumenta el pago de intereses, sus amenazas a periodistas como Kirsten Welker, de la cadena NBC News, la profunda crisis económica con inflación de 4.2 %, por la guerra contra Irán y el fracaso de sus políticas económicas, que resultan en mayor desempleo y desaparición de la clase media, condenando al hambre a familias de bajos ingresos, que antes recibían del gobierno atención médica y ayuda en alimentos.
Un enorme contraste con el creciente y desmedido enriquecimiento de la familia Trump y su círculo cercano, valiéndose del poder de la presidencia, lo que tratarán de mantener a toda costa, en la elección de medio término, en 60 días, en la que está en juego el control del Congreso, vital para el futuro del presidente.
En gran medida, por la impulsiva, sangrienta, costosa y devastadora guerra contra Irán que entra al séptimo mes y que altos líderes militares de los Comandos Europeo, del Pacífico y del Sur del continente advierten enfrenta más riesgos para la seguridad nacional, por el prolongado desplazamiento de unidades navales asignadas a diferentes comandos y regiones, para bloquear el estrecho de Ormuz, más allá de límites de operación, el agotamiento del arsenal estratégico de misiles, lo que reduce la capacidad de respuesta a contingencias como la eventual incursión o invasión rusa a países del Báltico, invasión china a Taiwán o de Corea del Norte a Corea del Sur y Japón.

El gobierno de Trump está por anunciar la eliminación de 923 millones de dólares de programas contra el sida, 576 millones de dólares para apoyo materno-infantil, fondos para la prevención y tratamiento contra suicidio, 872 millones para otros programas de salud laboral, igual que fondos destinados a la detección, previsión y control de enfermedades infecciosas mortales en el mundo.
De acuerdo al reconocido diplomático, analista y escritor Michael McFaul, el presidente Donald Trump “ha drenado las más importantes fuentes de poder americano al no respetar las alianzas con naciones amigas, degradar sus principios, golpear sus economías y al retirar a Estados Unidos de 60 instituciones internacionales que servían al interés de esta superpotencia”, erosionando la habilidad de triunfo, en la competencia de poder ante Rusia y China.
“Un líder prudente, reforzaría esas fuentes que Trump está demoliendo”, dice McFaul.
