Tan importante fue el golpe, que provocó la violenta reacción del Tío Lako, que logró con sus fuerzas bloquear las carreteras del rumbo en diez puntos, con vehículos secuestrados e incendiados
Según la información disponible, no llega a mil el total de habitantes de la bucólica localidad de Tinaja de Vargas, municipio de Tanhuato, en el nororiente de Michoacán.
Hasta ahí se desplazaron en septiembre de hace tres años —o más bien fueron transportados— populares artistas de la talla de Pancho Barraza, Julión Álvarez, Alfredo Olivas, Los Sebastianes, Los Alegres del Barranco y otros más, para animar una fiesta de rompe y rasga: los quince años de la señorita Marisol Guerrero.
Con el telón de fondo de drones de ornamento y fuegos artificiales, la quinceañera recibió de su señor padre, Heraclio Guerrero, conocido como el Tío Lako, valiosos obsequios. En primer lugar, y bellamente envuelta para regalo, una camioneta Mercedes-Benz, color de rosa, de la serie C500 y un vehículo de los llamados Rzr, para disfrutar de viajes a campo traviesa. Faltaba más. Abundaron otros presentes.
Marisol Guerrero y una mujer de nombre Lourdes están hoy presas en la capital: fueron detenidas esta semana precisamente en Tinaja de Vargas, además de diez hombres, en un espectacular operativo de las fuerzas federales que tenía por objeto capturar al padre y amante respectivamente de las dos mujeres, Heraclio Guerrero, el famoso Tío Lako, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación en esa importante zona de Michoacán. El Tío Lako se les peló.
Sin embargo, la operación tuvo como resultado el aseguramiento de dos propiedades inmuebles, 64 vehículos —uno con blindaje artesanal—, 7 motocicletas, 15 armas de fuego, principalmente ametralladoras, 2 lanzagranadas y 6 artefactos explosivos de fabricación doméstica. También hartos cartuchos, droga y otras minucias.
El nombre de Heraclio Guerrero emergió como el posible sucesor de Nemesio Oseguera, el Mencho, cuando este murió tras su captura en Tapalpa, Jalisco, el 22 de febrero pasado. Ahí murió también el R1, Rubén Guerrero Valadez, hijo del Tío Lako y también cabecilla del grupo Los Guerreros, con decenios de trayectoria, desde su lucha contra Los Caballeros Templarios en la zona.
Tan importante fue el golpe, que provocó la violenta reacción del Tío Lako, que logró con sus fuerzas bloquear las carreteras del rumbo en diez puntos, con vehículos secuestrados e incendiados. Tan importante, que desplazó en la prensa a la captura de Fausto Corrales Rodríguez, pieza clave en los asesinatos de Culiacán, que culminaron con el secuestro y entrega a Estados Unidos del Mayo Zambada: Fausto era el chófer del asesinado Héctor Melesio Cuén, con indicios que apuntan al gobernador oculto Rocha Moya.
Tan importantes hechos que tendrán que ser reconocidos por las autoridades del combate al narcotráfico de los Estados Unidos, como fue elogiado el perfil de Omar García Harfuch en Buenos Aires, en una reunión internacional de la lucha contra este mal.
Reconocimiento a este importante funcionario que solamente mereció, por parte de la señora presidenta con A de mujer, que acusara de un doble discurso a la DEA: el elogio a los trabajos que la autoridad mexicana realiza en la persecución del delito, y la simultánea calificación que en los Estados Unidos se hace de su administración, como un gobierno infiltrado por el narco.
Un narcogobierno, con todas sus letras.
El asunto, señora presidenta, es que las dos cosas son ciertas e innegables.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Es un fenómeno que se repite, que el progreso de la ciencia y la tecnología se adelante por mucho a los instrumentos políticos y de regulación que deben controlarlos.
Primero es la sorpresa y luego la lenta regulación, y ahí es cuando se les hace bolas el engrudo.
Desde la UNAM hasta los padres de familia de hijos de primaria andan de cabeza, sin saber qué hacer con la Inteligencia Artificial. 29 estados del gabacho tienen un juicio contra Meta, por haber desarrollado programas que hacen adictiva la IA.
A ver cuándo nos enteramos aquí.
