
Florecer entre escombros, por Leonardo Ferrera
El cuerpo,
ceñido por el quebranto,
descubre el lenguaje
callado
de la resiliencia.
Nos revela
que la esperanza
conoce el arte
de florecer
entre las heridas.
Como el árbol
en invierno
que, sin saberlo,
prepara
la primavera.
Los secretos
desgarros del alma
son llagas
que, cuando
se afrontan
se convierten
en fuente
de sabiduría,
entereza
y crecimiento,
justo donde
las fisuras
germinan,
lejos de la
pupila ajena,
en el sosiego
del corazón.
En la fatiga
del pensamiento
la mente también
necesita reposo.
No toda respuesta
nace de insistir.
El umbral
de la metamorfosis,
puede ser el instante
previo a una nueva
comprensión,
cuando las viejas
ideas se agotan
y brota una mirada
distinta.
La enseñanza
del sufrimiento
puede cultivar
la firmeza interior,
despertando
la compasión
y la empatía
hacia los demás.
Toda huella
de dolor
guarda una lección,
un legado
y una posibilidad
de renacer.
El mundo vestido
de cenizas
es la sombra
luminosa
del incendio y,
en un solo aliento,
la promesa invisible
de los jardines
que todavía
no han nacido.
Nada permanece
en la forma;
solo el amor,
la bondad
y el recuerdo
trascienden
el tiempo.