Pero Rocha vive tranquilo en su rancho del norte de Culiacán; y una privada de lujo en la capital del estado. Quienes no viven tranquilos son los habitantes de Culiacán
Van tres mil asesinatos y cuatro mil desapariciones en Culiacán, desde que el político local Héctor Melesio Cuén fue asesinado en el mismo lugar y hora, donde fue secuestrado El Mayo Zambada, tras ser citado para una junta con Rubén Rocha.
A dos años del asesinato y del secuestro, Culiacán registra siete mil víctimas, Zambada fue condenado a cadena perpetua en EU, y un juez de NY reclama al gobernador con licencia para juzgarlo por narco, mientras el gobierno mexicano lo defiende en serio.
Peor: ningún funcionario de Culiacán fue procesado, tras sucesos tan graves como que un relevante político local fue asesinado en el mismo lugar, y hora, donde fue el mayor capo del narco, citado para reunirse con el gobernador.
Eso dejó asentado Zambada en una carta, casi al momento de llegar a EU, y emitida a través de su abogado:
“Estaba enterado de una disputa en curso entre Rubén Rocha Moya, Gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuen Ojeda, ex diputado federal, alcalde de Culiacán y rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, sobre quién debería dirigir esa institución.
Tan pronto como puse un pie dentro de esa habitación, me emboscaron. Un grupo de hombres me agredió, me tiró al suelo y colocó una capucha sobre mi cabeza. Me ataron y me esposaron, luego me obligaron a tirarme en el piso de una camioneta.
Cuén fue asesinado al mismo tiempo y en el mismo lugar donde fui secuestrado, junto con el comandante de la Policía Judicial estatal José Rosario Heras y Rodolfo Chaidez. Cuén no recibió un disparo en una gasolinera, para robarle su camioneta, como informó el gobierno de Sinaloa. Eso no es lo que pasó”.
Pero no sólo sigue impune el asesinato de Cuén, pese a todo lo descrito por el Mayo Zambada: también más de 94 por ciento de los más de tres mil asesinatos ni las más de casi cuatro mil desapariciones registradas, de acuerdo con los números del propio gobierno.
Héctor Melesio Cuén Díaz, hijo del asesinado Cuén, afirma que la FGR no ha entablado comunicación alguna con su familia por el asesinato de su padre. Sin embargo, al gobierno mexicano se le va la vida en protestar ante el de EU por el secuestro de Zambada.
Y, por el camino, Culiacán se hunde: en estos dos años se perdieron más 60 mil empleos registrados ante el IMSS, y cerca de cinco mil emprendedores tuvieron que cerrar, o no iniciar proyectos, debido a la inestabilidad institucional.
Pero Rocha vive tranquilo en su rancho del norte de Culiacán; y una privada de lujo en la capital del estado. Quienes no viven tranquilos son los habitantes de Culiacán.
Ellos viven aterrados.
