Sólo así perdió el hombre de Ortega sus contratos millonarios, como dueño de la empresa SEICSA, en más de 13 estados y con dependencias federales; mientras ejercía como cónsul de un gobierno acusado en la ONU por cometer crímenes de lesa humanidad
Daniel Ortega anunció el fin de las elecciones en Nicaragua: no le bastó que, para ganar las más recientes, encarceló a los 7 candidatos opositores. Por cierto, la 4T fue de los pocos gobiernos que fueron a su “toma de posesión”, junto con Irán, Siria, Cuba.
A la pantomima también asistieron Bielorrusia, Turquía, Venezuela, Vietnam, China, Norcorea y Rusia. A esos amigos, Ortega les ahorrará otro viaje. Informó el domingo que ya ni siquiera hará elecciones amañadas.
Ortega mantiene un centenar de presos políticos, aunque para él no son presos políticos, sino “unos hijos de perra que no son nicaragüenses y no tienen patria”. A otros, con mucha más suerte, los expulsó del país.
En 2023 despojó de la ciudadanía a opositores, como a su ex expresidente y compañero político, el escritor Sergio Ramírez. Pero Ramírez dice preferir que gobierne Ortega, a alguien como Delcy Rodríguez en Venezuela (Revista Nexos, 21 de mayo, 2026).
Al que a puñaladas muere, la muerte le sabe a gloria.
Tampoco es loable la alianza ideológica y diplomática del gobierno mexicano con el sátrapa Ortega, quien hasta estuvo mezclado en el Caso Segalmex, durante el desfalco de 20 mil millones y la red con Nicolás Maduro para contrabandear petróleo.
José Adán Ortega Blanco, familiar de Ortega, fue administrador de Segalmex, durante los negocios sucios con la dictadura venezolana para violar el embargo de EU por capturar el órgano electoral, violar los derechos humanos y expropiar empresas.
Ortega Blanco es socio mayoritario de Tecnología y Diseño Industrial SAPI de CV, empresa que ha recibido dos mil 87 millones de pesos en contratos directos, sin ser llevados a concurso, en compra de equipos al IMSS.
Y Elías Gerardo Valdés Cabrera, cónsul honorario de Nicaragua, era contratista del gobierno mexicano
por vigilar la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde se quemaron vivos 40 migrantes, en un calabozo, porque nadie tenía la llave del candado.
En mayo de 2023, Valdés Cabrera recibía más de tres mil millones de pesos para que su empresa Servicios Especializados de Investigación y Custodia vigilara prisiones migratorias en México. Sin embargo, tras la tragedia, siguió con sus contratos, feliz de la vida.
Valdés Cabrera vino a caer apenas el 7 de diciembre de 2025, al quedar expuesto en el escándalo del empresario Raúl Rocha Cantú, copropietario de Miss Universo, de quien era socio en tráfico de armas y combustible, narcotráfico y espionaje industrial.
Sólo así perdió el hombre de Ortega sus contratos millonarios, como dueño de la empresa SEICSA, en más de 13 estados y con dependencias federales; mientras ejercía como cónsul de un gobierno acusado en la ONU por cometer crímenes de lesa humanidad.
Ortega es un amigo que deshonra.
