
Deberá ser reemplazado con rapidez para que los republicanos no vean debilitada su mayoría y saquen adelante proyectos estancados
La muerte del senador estadounidense Lindsey Graham, estrecho aliado del presidente Donald Trump, supone una carrera contrarreloj para los republicanos que deberán encontrar el sustituto para ocupar el puesto en los meses que le quedaban de su término y la boleta de las elecciones de noviembre para retener su curul.
Graham, quien falleció de forma repentina a los 71 años, cumplía los seis últimos meses de su cuarto periodo en la cámara alta estadounidense, siendo una pieza clave para crear puentes con la Casa Blanca actual, lograr la aprobación de leyes impulsadas por Trump, y ser una de las voces más duras con Irán y al mismo tiempo altamente favorables hacia Israel y Ucrania.
En junio pasado, él había ganado por un gran margen las primarias republicanas al Senado por Carolina del Sur, y los pronósticos daban por segura su reelección.
El senador republicano estadounidense Lindsey Graham, estrecho aliado del presidente, Donald Trump, murió a los 71 años tras sufrir una “breve y repentina enfermedad”. https://t.co/DxuHdnHuDI
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) July 12, 2026
La vacante amenaza una mayoría republicana ya estrecha
Graham deberá ser reemplazado con rapidez para que los republicanos no vean debilitada su mayoría en la cámara alta y puedan sacar adelante proyectos estancados antes de las elecciones de medio término.
El mismo Trump ya dejó ver entre líneas la necesidad de poner el acelerador para encontrar su reemplazo.
Horas después del deceso de Graham, el mandatario declaró en una entrevista con Meet the Press de NBC News que ya tenía a un sustituto de su preferencia, pero se abstuvo de revelar el nombre por respeto al senador.
Tengo a alguien en mente que creo que sería excelente”, dijo el magnate inmobiliario este domingo.
El desafío republicano
El reemplazo de Graham para finalizar el periodo, que se extiende hasta el 3 de enero de 2027, está en manos del gobernador de Carolina del Sur, el también republicano Henry McMaster: una oportunidad que se le presenta para reivindicarse, después de su fracaso al impulsar nuevos mapas electorales.
En mayo pasado el Senado de Carolina del Sur, controlado por los republicanos, rechazó los planes para trazar un nuevo mapa de distritos electorales, lo que supuso un revés para las iniciativas del Trump sobre la redistribución de distritos en el estado para sostener el control del Congreso.

El sustituto de Graham puede optar por competir por la nominación republicana para las elecciones primarias especiales, que deberán realizarse el martes 11 de agosto. Si ningún candidato obtiene la mayoría, se celebraría una segunda vuelta entre los dos aspirantes más votados el 25 de agosto.
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La salud de McConnell añade presión al panorama republicano
En este contexto, el candidato nominado apenas tendrá poco más de dos meses para desarrollar su campaña; y si es el mismo sustituto en el actual termino, el tiempo igualmente será reducido para atender los asuntos del Senado, donde Trump impulsa proyectos como el Save Act, que pide a los votantes confirmen su ciudadanía y restringe el voto por correo.
El candidato republicano competirá con la demócrata Annie Andrews, una pediatra que ha logrado recaudar fondos de manera significativa durante su campaña, pero que no se encuentra entre los objetivos de su partido azul para arrebatar un escaño.
Estados Unidos tiene puesta su fe y esperanzas en la elección intermedia para renovar la Cámara Baja y un tercio del Senado. Trump sabe que perderá, pero no se dará por vencido.
Vía Gregorio Meraz. https://t.co/ar0WIxXmTt pic.twitter.com/4aLNJ3jJwu
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) July 7, 2026
El reemplazo
Los principales medios estadounidenses han enlistado a los posibles aspirantes, e incluso la revista especializada Político indicó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent (oriundo de Carolina del Sur y quien ha mantenido una residencia allí) fue instado a postularse, según una persona familiarizada con los llamados.
Aunque fuentes cercanas a Bessent dijeron a la revista que el secretario se mantendría en su puesto, así como algunos representantes a la Cámara por Carolina del Sur que podrían garantizar la victoria, pero que no pueden renunciar porque pondrían en riesgo la mínima mayoría republicana.
El panorama para los republicanos en el Senado de EE.UU. se complica, además, por la delicada situación del legislador Mitch McConnell: exlíder de la mayoría con 84 años, quien lleva semanas hospitalizado sin ofrecer detalles sobre su estado de salud.
Con información de EFE