El pato Merlín, la sensación con alas que salva un Mundial y a su familia
Foto de EFE/Mario Guzmán

Los goles de Raúl Jiménez o Luis Romo en el Mundial 2026 son tan virales como cualquier foto de Merlín, el “pato mundialista” que desafió las estrategias publicitarias de las grandes marcas al poner en el centro de la conversación del torneo a la familia mexicana de Karla Gómez, dueña del pequeño alado y madre soltera de Carlos y Cristian.

La familia Gómez nunca se separa. Son como una “parvada”: venden juntos refrescos y aguas en la capital mexicana y, ahora que Merlín ha alcanzado la fama también aceptan acudir en grupo al llamado de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

“Aún no (nos contactan), pero sí está el nervio. El hecho de estar ahí con la comandanta suprema, son unos nervios impresionantes”, asegura a EFE Karla, quien no para de contestar llamadas y mensajes desde el 11 de junio, cuando millones de personas en Ciudad de México convirtieron a Merlín en la mascota no oficial del Mundial.

Aquel día en que México ganó 2-0 a Sudáfrica, Karla lo recuerda bien. Cristian y Merlín se pusieron la playera de la selección, prepararon la mercancía y salieron juntos, como siempre, a vender aguas y refrescos bajo la lluvia.

Una imagen cotidiana para la familia que se quedó grabada en la memoria de la inauguración del Mundial y que a la fecha sigue circulando en redes sociales con fotos, videos y retratos generados con inteligencia artificial (IA).

La magia de Merlín

Explicar “la magia” de Merlín no es fácil, pero Karla dice que, cuando los mexicanos lo ven, en realidad lo que miran es el reflejo de una “familia mexicana real”, que trabaja sin descanso.

“Es un pato trabajador, que se levanta temprano, le friega (…) y, aparte, sabe jugar fútbol”, relata la dueña, quien ha visto cómo en redes sociales muchos mexicanos, principalmente hombres, tanto residentes como migrantes, se identifican con la figura del “pato mágico”.

En ese sentido, sostiene que Merlín también le ha ayudado a contar su historia y a romper los estigmas de quienes critican a mujeres que enfrentan solas la crianza de sus hijos: “Nosotras también le echamos ganas”.

Los riesgos de la viralidad

Han pasado más de 10 días desde que Merlín se hizo viral.

Eso lo convirtió en el embajador oficial del Mundial en Ciudad de México, elegido por la FIFA, y provocó que distintas marcas, desde aerolíneas hasta casas de apuestas, lucraran con su imagen sin pedir permiso a la familia.

“No se me hace justo que las empresas estén lucrando con el amor”, exclama Karla, quien asegura que la próxima semana comenzará el proceso de registro de la marca para que cooperativas mexicanas como la Pascual Boing puedan acercarse a ella y colaborar.

Además de lidiar con los “abusos” de las compañías durante este periodo de viralidad, Karla ha recibido amenazas de demandas de distintos usuarios y ha visto cómo su hijo Cristian, quien la ha acompañado en diversas entrevistas, se ha convertido en blanco de duras críticas en redes sociales y sentencia: ”eso no lo voy a permitir”.

Pese a ello, la familia Gómez se mantiene unida. “Nosotros somos una ‘familia parvada’”, bromea Karla Gómez, líder de este pequeño grupo donde Merlín es considerado hijo y hermano.

“Merlín se adaptó a nuestro ritmo de vida y nosotros nos adaptamos a él”, concluye.

Con información de EFE